“Cristo si, Iglesia no”

Publicado: 21 Mar en Cuestiones de fe
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Cómo esta mi gente?

Espero que anden de lo mejor, en esta ocasión quiero compartirles sobre un tema tan de moda y que es muy común en el pensar de la sociedad, aunque este pensar es una total contradicción y se debe más a una ignorancia de nuestra fe, por eso ahora les va la frase que lamentablemente he oído decir a mucha gente (ADVERTENCIA!!! es un poco extenso pero lo creí necesario para que no queden dudas):

“Cristo si, Iglesia no”

Quiero comenzar por enunciar las frases o razones por la cual dicen creer en Jesús pero no en la Iglesia:

  • Para mí el no creer en la Iglesia no significa que siga a Jesús a medias.
  • Creo que si Jesús bajara otra vez a la Tierra, tiraría a todas las Iglesias abajo.
  • Intento seguir al máximo los pasos de mi creador y no los de la Iglesia hecha por Hombres.
  • Me parece mal “acercarse al Señor” a través de construcciones hechas por personas, ya que Dios está en todos lados y en nosotros mismos.
  • La Iglesia es muy pecadora.
  • Cristo ni fundó, ni pensó fundar una iglesia y mucho menos una jerarquía, todos somos iguales.
  • Creo en otra iglesia.
  • La Iglesia necesita cambiar o actualizarse.
  • En la Iglesia me obligan a vestirme de una manera y escuchar cierto tipo de música.

Una fe a mi manera. Y como respuesta a todos mis hermanos que piensan o comentan estas razones, lo primero que quiero compartirles es que siempre que escucho sus razones comienzan por decir “para mi” y esto ya está condicionando tu fe, el verdadero cristiano debe estar sometido a la voluntad y ejemplo de Cristo y no en una fe según nos parezca, nos convenga o se acomode a mis necesidades y deseos, en pocas palabras, amigo te acabas de “diseñar” tu propia religión a la medida (esto es la famosa cultura del relativismo). Es como al que se le dieron los 10 mandamientos y este escoge los que sí quiere cumplir y los que no y se hace “un traje a medida”. Te contradices cuando dices creer en Jesús, puesto que Jesús nos dejó su Palabra (Evangelios). Crees en Jesús pero no en la Biblia, no te parece contradictorio? Ya que en su palabra podemos descubrir que el fundo la Iglesia, que puso a San Pedro al frente de ella, y que nunca se corromperá al punto que las fuerzas del mal estén sobre ella, “Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. 19 A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos…” Mateo 16, 18-19.

El error esta en poner tu corazón en querer creer o vivir una religión y no es así. No hay que vivir una religión, hay que vivir a Jesús…! Por qué a Jesús..? Porque EL es el camino, la verdad y la vida. Por qué creer en la Biblia..? No porque te ayude o te instruya, sino porque es la Palabra de Dios y ella te ayuda y te instruye. Pero recuerda que seguir a Jesús fielmente conlleva formar parte de su Iglesia lo cual para mucha gente no es fácil, el camino es duro y empinado, siempre habrá quién te desanime o te critique, quien se burle de ti, quién trate de convencerte que hay caminos, creencias y doctrinas mejores. En cambio el camino del mal es fácil, sabroso y cómodo, aunque desde mi punto de vista y experiencia, vivir lejos de Dios es difícil y sufres mucho en cambio teniendo a Dios a tu lado, la vida se torna más feliz y retadora.

En cuanto a las construcciones, solamente dos cosas, la primera es que la Iglesia no son los edificios (templos), la Iglesia somos las personas que seguimos a Cristo. La segunda es, Dios ha dispuesto, ya desde el Antiguo Testamento, darse a conocer para constituir un pueblo santo. Dios ha querido formar una familia que se mantenga unida y que le adore unida. Pues bien,  para esto tenían los israelitas la tienda del encuentro y después el Templo que Dios les mandó construir, apoco no recuerdan cuando Jesús corrió a los mercaderes del templo ya que era la casa de su Padre, una casa de oración (Lucas 19, 45-46). Esto es un ejemplo claro de la intensión de nuestros templos, es el lugar privilegiado mas no único para encontrarse con Dios, aunque si es el único lugar para encontrarse con Jesús sacramentado el cual por cierto muchos tenemos descuidado.

No queremos a la Iglesia por chismosa. El problema de fondo es que muchos cristianos no se sienten Iglesia, o al menos miembros de esta Iglesia que no se ocupa de ellos. La propia estructura eclesial les crea rechazo y no les convence, por eso necesitan buscar fuera de ella lo que la Iglesia no es capaz de ofrecer o que no supieron buscar bien; y dicen que la experiencia de Jesús pueden vivirla al margen de la Iglesia. Los que dicen esto no se dan cuenta de que es como si dijeran esta barbaridad: ¿Para qué quiero yo un Jesucristo entero? Me interesa su cabeza, ese cerebro maravilloso, esos ojos dulces, esa boca que destila miel… el resto del cuerpo, ¡pues, no me importa! Yo con su cabeza tengo bastante… esto contradice completamente lo que dice San Pablo, en sus cartas la palabra “Iglesia” o “iglesias” aparece 54 veces (¡94 veces en el N.T.!). Continuamente Pablo manifiesta su adhesión, amor y cuidado por la Iglesia a la cual reconoce como Cuerpo de Cristo que viene siendo su Iglesia y Cristo es la cabeza (1 Corintios 12, 12-31). Lo que sucede es que echa la culpa de sus fallos a la Iglesia que le ve, le manda y le exige. Por eso no la quieren, porque les denuncia sus pecados. San Pablo también había perseguido a la Iglesia pero se arrepintió profundamente y reconoció que la Iglesia es de Dios.

La Iglesia es pecadora, como mi mama.  Claro que la Iglesia es pecadora, pues está formada por personas que te van a decepcionar. Recuerda que es un grupo de hombres débiles, pecadores y falibles. Pero Jesús quiso reunir en ella a los pecadores para hacerlos hijos de su Padre, Dios. No todos se convierten. Desde el principio algunos desde adentro le traicionan como Judas Iscariote. Pero Jesús no revoca su alianza sellada con Su Sangre. Sigue siempre fiel a sus promesas. No se trata de si me gusta o no me gusta la gente de la Iglesia, o si son buena gente o no. Tú no debes ir a la Iglesia buscando gente. Debes ir al encuentro con Jesús! Otro ejemplo más sencillo: ocurre en cualquier hogar con el ser más querido como es la madre. Una madre perfecta, sin tacha alguna, no ha existido. Mejor dicho, sí, ha existido una: la Virgen María, que, por estar destinada a ser la Madre de Dios, Dios la hizo Inmaculada, sin pecado ni falta ni defecto alguno. Pero en todas las demás mamás, por perfectas que las pensemos, siempre se hallarán las limitaciones obligadas de la naturaleza humana, sujeta al pecado y a la imperfección… Sin embargo, ¿dejamos de amar cada uno a la propia madre aunque descubramos en ella defectos que no nos gustan?… ¿Y dejaremos de amar a la Madre Iglesia —Iglesia que somos todos nosotros— aunque aparezca de momento con limitaciones y defectos?…

En el catecismo de la Iglesia encontramos: 169 La salvación viene solo de Dios; pero puesto que recibimos la vida de la fe a través de la Iglesia, ésta es nuestra madre: “Creemos en la Iglesia como la madre de nuestro nuevo nacimiento, y no en la Iglesia como si ella fuese el autor de nuestra salvación”. Porque es nuestra madre, es también la educadora de nuestra fe. 181, La Iglesia es la Madre de todos los creyentes. “Nadie puede tener a Dios por Padre si no tiene a la Iglesia por Madre” San Cipriano de Cartago. 171 La Iglesia, que es “columna y fundamento de la verdad” (1 Tm 3,15), guarda fielmente “la fe transmitida a los santos de una vez para siempre” (cf. Judas 3). Ella es la que guarda la memoria de las palabras de Cristo, la que transmite de generación en generación la confesión de fe de los apóstoles. Como una madre que enseña a sus hijos a hablar y con ello a comprender y a comunicar, la Iglesia, nuestra Madre, nos enseña el lenguaje de la fe para introducirnos en la inteligencia y la vida de la fe.

Fuertes declaraciones: “Por eso, no podrían salvarse los que, sabiendo que Dios fundó por medio de Jesucristo la Iglesia católica como necesaria para la salvación, sin embargo, no hubiesen querido entrar o perseverar en ella”. (Conc. Vat. II Lumen Gentium 14). Esta afirmación no se refiere a los que, sin culpa suya, no conocen a Cristo y a su Iglesia: “Los que sin culpa suya no conocen el Evangelio de Cristo y su Iglesia, pero buscan a Dios con sincero corazón e intentan en su vida, con la ayuda de la gracia, hacer la voluntad de Dios, conocida a través de lo que les dice su conciencia, pueden conseguir la salvación eterna” (L.G. 16)

Una Iglesia jerárquica. Cristo no sólo pensó, sino que sentó las bases de una sociedad de discípulos, a la que llamó Iglesia. Que a esa sociedad le dio una estructura jerárquica, en la que los Apóstoles y sus sucesores están dotados de una triple potestad sobre los demás miembros de la misma, a saber, de enseñar lo que Cristo nos enseñó, de santificar, administrando los sacramentos que Él instituyó, y de gobernar, con la autoridad que Él les confirió. Y que a Pedro -y a su sucesor a través de los tiempos- le constituyó Cabeza visible de todo el cuerpo de dicha Iglesia. La palabra del Hijo del hombre es eficaz y realiza lo que significa, no menos que la de su Padre, por eso dice, «y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia».  Es una de las raras veces en que Jesús usa la palabra iglesia. Como es sabido, esta palabra quiere decir asamblea convocada. El Pueblo de Israel es ya iglesia. Ha sido convocado y reunido por Dios, mediante Moisés. Jesús, por su parte, tiene la certeza de que el Padre le ha enviado para convocar, reunir en torno a su persona a la asamblea, de Israel y, por su medio, a todas las naciones.  Piensa constituir piedra fundamental de esa Iglesia. Y es que esa Iglesia ha de ser una sociedad visible y jerárquica. En ella ha de haber una autoridad. Ésta será confiada -repitámoslo- a Simón, transformado en su fundamento, su principio de unidad y estabilidad. Desde un principio los cristianos aceptarán este primado de Pedro. Los Hechos de los Apóstoles son elocuentes al respecto. Y Pablo irá dos veces a Jerusalén para entrevistarse con Pedro, la primera para conocerle, y con él permaneció quince días; la segunda, catorce años más tarde, con el fin de confrontar con él y los otros apóstoles el Evangelio que él predicaba, no fuese que estuviese corriendo en vano.

Creo en otra iglesia. No escojo a la Iglesia como podría escoger mi plato favorito. La Iglesia es institución divina y no capricho humano. Los hombres pueden fundar otras muchas iglesias y religiones para reunirse y hacer cosas buenas. A estas guardo respeto y a quienes buscan la verdad con sinceridad les tengo admiración. Pero no por eso olvido que Jesús, Dios y hombre verdadero, quiso reunirnos en una Iglesia, la que El fundó.

Cada uno pone sus ojos en lo que le interesa: unos miran a los santos y ven Evangelios vivos dignos de ser imitados. Otros en cambio sólo miran los malos ejemplos para justificar el rechazo a la Iglesia. ¿Dónde pones tus ojos en los santos o en los escándalos?  Jesús nos advierte: “el que no tiene pecado, que tire la primera piedra”. Por mi parte prefiero mirar a los santos, nuestros hermanos mayores pues tengo mucho que aprender de ellos y aprecio sus ayudas. No desisto en la esperanza de llegar a ser uno de ellos por la misericordia de Dios que perdona y da la gracia.

Una batalla sin fin. En cada siglo los enemigos de la Iglesia anuncian su inminente desaparición. Sin embargo ella los entierra a todos. Han pasado 2000 años. Todo imperio se ha derrumbado pero la Iglesia sigue siendo la misma madre con más de mil millones de hijos e hijas. Hoy la Iglesia es perseguida, despreciada y difamada por todas partes. Pero su autoridad moral sigue siendo un faro de luz inextinguible que puede ser odiado pero no ignorado. La sucesión de Pedro jamás se ha roto. El Papa sigue gobernando a la Iglesia y los católicos por todo el mundo siguen unidos en comunión con él. 

Actualizamos la Iglesia o qué? Si me dijeras que Jesús quiere renovar a su Iglesia estaríamos de acuerdo. La Iglesia siempre necesita renovación. Pero no se renueva tirándola por tierra y creando algo nuevo. Lo que Jesús hizo no puede cambiarse. No se puede cambiar en la Iglesia su doctrina ni su naturaleza ya que son de Cristo. La verdadera renovación es la que nos propuso Juan Pablo II y ahora Benedicto XVI con una nueva Evangelización. Son los hombres los que necesitamos renovarnos en la Iglesia. La Iglesia, como todas las instituciones, necesita constantemente una revisión y una puesta al día. Es ejemplarizante constatar cómo los apóstoles y los primeros cristianos, fueron capaces de ir cambiando tantas cosas, precisamente por ser fieles al mensaje de Jesús. Pero no hay reforma, si no hay conversión del corazón en los que la formamos, y en sus “dirigentes”.

 En cuanto al gusto por la música y forma de vestir, eso no tiene nada de particular, el gusto por el tipo o estilo de música y modas, cambia a medida que tu vida interior cambia, eso nos pasa a todos, ya te darás cuenta. Escucha y viste lo que sea agradable para ti siempre y cuando no molestes a otros y no te motive a hacer cosas dañinas a ti o a otros.

Recuerda que la Iglesia es nuestro hogar, es nuestra SANTA MADRE IGLESIA la cual nos cuida, nos educa, nos corrige y no descansara hasta que todos sus hijos estemos con ella. Y así formemos todos del cuerpo cuya cabeza es nada más ni nada menos que Cristo, nuestro Dios y salvador.

Dios te bendiga y que la Paz de Jesús nuestro Señor y la sabiduría del Espíritu Santo te lleve por el camino correcto, el que lleva a EL.

Atte: Semi. Borre

“Vive el día de hoy, como quieras ser recordado el día de mañana”

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comentarios
  1. Bere dice:

    Amo la Iglesia fundada por Cristo. La que me hace experimentar el Amor de Dios
    mediante los sacramentos.
    Una vez leí que la Iglesia es como un prisma que separa la luz de Dios es los 7 sacramentos, como si fueran los colores, para que los podamos vivir y santificarnos. Por eso doy gracias a la Iglesia por adoptarme espiritualmente.
    Creo que esta bien cuestionarnos un poco sobre las actitudes humanas de la Iglesia, o sea de nosotros mismos que la componemos. Mal expresamos “y la Iglesia qué opina de eso?”, “por qué la Iglesia bla bla bla?” mejor di “qué opino yo como católico” (soy Iglesia)y para eso hay que conocer esto de lo que somos parte. Fácilmente criticamos lo que no conocemos, en cambio al ir conociendo la Iglesia, como con Cristo, es imposible no amarla e incluso celarla jeje.
    Somos piezas de un todo que incluye a Cristo. Que orgullo!
    Gracias Borre, como siempre, haciéndome crecer un poquito mas.
    Un abrazo.

  2. VERO dice:

    Gracias has ayudado a esclarecer muchas cosas de las cuales tenia duda..

  3. Alejandra dice:

    Me gustó mucho lo que escribiste Semi. Borre, eso mismo me gustaría hacerle ver a mi marido quien cree en un Dios creador de todo pero que no acepta que por ejemplo, la Biblia sea un libro sagrado ya que sostiene que en la edad media hubieron temas muy turbios dentro de la misma Iglesia, donde los Papas hacian y deshacian a su antojo, por lo tanto podrían haber cambiado a su conveniencia la Biblia. O por que no se casan los sacerdotes? o cuestionamientos de ese tipo…..en fin que puedo responder yo a eso mas que expresar mi fe tratando de dar testimonio del Amor de Jesus en mi vida?

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