Morir ¿Por qué EL MIEDO?

Publicado: 24 Ene en reflexión
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En estas vacaciones el tema de conversación que mas escuche fue sobre la muerte, y siempre con una sentimiento de miedo y rechazo e inclusive de molestia con Dios por la pérdida de un ser querido. Es por eso que hoy les comparto sobre este tema: “LA MUERTE ¿Por qué EL MIEDO?”

En realidad todo depende de la manera en que percibamos la muerte, así la enfrentaremos y la recibiremos en nuestra vida.

Algunos cuando oímos esta palabra, nos ponemos a temblar, estamos inquietos o incluso cruzamos los dedos como diciendo “que eso le toque a otro”.  Es natural el miedo a morir, ya que el hombre vive en una cultura de felicidad y fue creado para la eternidad pero debido al pecado de Adán y Eva, ahora afrontamos la muerte la cual, por no ser de nuestra naturaleza, la rechazamos, esto visto desde una psicología personal y colectiva. Aun así, la muerte es un hecho, que todo ser humano adulto debe aceptar como tal.

Otros, tomamos la muerte como algo natural, como el paso final de nuestro peregrinar en esta tierra. Yo en lo personal lo veo con mucha alegría, ya que la muerte representa el encuentro con mi Dios, es la meta de mi vida, es el gozar de la llamada Visión Beatífica, es decir, el ver a Dios mismo “cara a cara” (1Cor. 13, 12). De esto se trata el Cielo, que es un estado, un sitio indescriptible con nuestros limitados conocimientos humanos, pero sabemos que es mucho más de lo que podemos anhelar o imaginar. Por eso dice San Pablo: “ni el ojo vio, ni el oído escuchó, ni el corazón del humano pudo imaginar lo que Dios ha preparado para aquéllos que le aman” (1Cor. 2, 9).

El Papa Juan Pablo II decía: “La vida cristiana… exige tener la mirada fija en la meta,… para que la vida cristiana sea como una gran peregrinación hacia la casa del Padre”. La vida en esta tierra es como una antesala, como una preparación, para unos más breve que para otros, tal vez más difícil o más dolorosa para algunos. Pero en realidad no fuimos creados sólo para esta antesala, sino para el Cielo, nuestra verdadera patria.

POR EJEMPLO: HAY UN AVIÓN EN LA PISTA Y COMIENZA A TOMAR VELOCIDAD, PERO ESTE AVIÓN SE NIEGA A DESPEGAR, LA PISTA FUE HECHA PARA EL AVIÓN, PERO AL AVIÓN NO FUE HECHO PARA LA PISTA, LO MISMO OCURRE CON NOSOTROS, EL MUNDO FUE HECHO PARA EL HOMBRE, PERO EL HOMBRE  NO FUE HECHO PARA EL MUNDO. EL MUNDO SOLO ES UNA PISTA DE DESPEGUE AL CIELO.

Es en la Liturgia de Difuntos de la Iglesia donde tal vez encontramos mejor y más claramente expresada la visión realista de la muerte. Así reza el Sacerdote Celebrante en el Prefacio de la Misa de Difuntos: La vida de los que en Tí creemos, Señor, no termina, se transforma; y al deshacerse nuestra morada terrenal, adquirimos una mansión eterna en el Cielo.

Por eso la muerte no tiene que ser vista como algo desagradable. ¡Es el encuentro definitivo con Dios! Los Santos (santo es todo aquél que hace la Voluntad de Dios, aunque no sea reconocido oficialmente) esperaban la muerte con alegría y la deseaban no como una forma de huir de esta vida, que sería un pecado en vez de una virtud- sino como el momento en que por fin se encontrarían con Dios. “Muero porque no muero” (Sta. Teresa de Jesús).

Cuando muere un ser amado, es normal sentir tristeza por la separación con ese ser querido, incluso nos lleve a reclamar o enojarnos con Dios, todo esto es comprensible ya que como seres humanos tenemos sentimientos los cuales no controlamos, pero ya después de tranquilizarnos,  no debemos rechazar a Dios porque nos lo ha quitado, sino agradecerle porque nos lo ha dado. Cuando muera un ser querido piensa si existía un “derecho” para retenerlo aquí y si era más tuyo que de Dios. Mira si no es egoísmo querer privarle de lo que ahora tiene: la felicidad eterna. No debemos rechazar la muerte, ya que es causa de salvación.

El problema no es la muerte en sí misma, sino la forma como vivamos esta vida. Por eso no importa el tipo de muerte o el momento de la muerte, sino el estado del alma en el momento de la muerte. “Qué dulce es morir si nuestra vida ha sido buena” (San Agustín).

Aquí les pongo un vídeo que para mí es la mejor representación de la partida al Cielo, donde en los últimos momentos, toda tu vida pasa por tu cabeza, todos tus seres queridos, amigos y gente que ayudaste, todos los momentos que marcaron tu vida y la hicieron realmente increíble, y te despides con una sonrisa en tu rostro para finalmente encontrarte con Dios. Así espero que sea el final de mi historia aquí en la Tierra. La escena es de la película “Big fish”, para los que me conocen saben que esta película, es mi película…

Recuerda que fuimos creados para la eternidad, que nuestra vida sobre la tierra es pasajera y que Dios nos creó para que, conociéndolo, amándolo y sirviéndolo en esta vida, gozáramos de Él para toda la eternidad…para ver y vivir algo inimaginable, para vivir en el Paraíso

Les mando un muy fuerte abrazo y que Dios me los bendiga a todos.

Atte: Semi. Borre

“Vive el día de hoy, como quieras ser recordado el día de mañana”

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