Mi vocación: “el joven que, el tenerlo todo no le bastó”

Publicado: 17 Feb en reflexión
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Ahora que estamos en la celebración del día del seminario, y también porque gracias a Dios ya cumplimos 1 año de estar compartiendo nuestra vida y experiencia por este Blog,  quiero compartirles algo muy personal, quiero compartirles como descubrí el llamado de Dios a esta vocación tan increíble.

Lo recuerdo muy bien, como si hubiera sido el día de ayer, fue el 19 de noviembre del 2006 a las 7:30p.m. Cuando mi vida cambio por completo y fue cuando comenzó la gran aventura de esta vocación.  Y lo tengo tan presente porque ese día es mi cumpleaños, así que se podría decir que mi llamado fue literalmente un regalo de Dios, y sin lugar a dudas el mejor regalo que he recibido y que recibiré en mi vida.

El contexto. En ese tiempo yo tenía 21 años y era un egresado de mi carrera de ingeniero industrial administrador, un joven profesionista con el trabajo de sus sueños, yo era consultor de calidad el cual me hacia viajar a muchos lugares, visitar muchas empresas, conocer mucha gente, dar muchos cursos y talleres, estar todo el tiempo en movimiento, y mis ideas influían y transformaban las empresas que yo visitaba y junto con todo esto, me pagaban muy bien. Tenia y sigo teniendo la familia de ensueño, en ella todo iba muy bien, estábamos muy unidos, no faltaba nada en la casa, todos teníamos salud y nuestras vidas estaban ya dirigidas a nuestras metas. También conocí a la chica de mis sueños, fuimos novios, y viví grandes momentos con ella, incluso el momento en que le compartí mi deseo de ser Sacerdote. También me encontraba apoyando en un grupo parroquial de jóvenes en el cual hacíamos retiros, dábamos temas y hacíamos dinámicas, todo esto era algo que me apasionaba demasiado, tanto así que un día llegue a decirle a un buen amigo que soñaba con hacer una empresa dedicada a diseñar y realizar retiros para todo tipo de necesidades, pero mi amigo me respondió que solo de sacerdote podría lograrlo, quién diría que esa respuesta se haría realidad. También tenía muchos amigos por todas partes, con los cuales me divertía los fines de semana y a veces entre semana, hacíamos muchas fiestas, viajábamos y vivimos grandes aventuras.

Un día antes. El día anterior a mi llamado, hice una fiesta en mi casa por mi cumpleaños, mis fiestas llamadas “Rebaños Party” eran épicas , ya que siempre iba muchísima gente y siempre tenían un tema en especial como: fiesta de antifaces, whiteparty, playa, etc.  Llego a ser tan famosa que a mi casa le llamaban “la terraza music hall”. Esa fiesta fue la última y fue legendaria, recuerdo que yo me sentía en la cima del mundo, recuerdo a mis amigos alzándome y aventándome al cielo a media noche celebrando mi cumpleaños, tal vez eso hizo que Dios me viera más cerquitas y decidiera llamarme.

El llamado. Me encontraba en misa, por un motivo especial se encontraba un Seminarista dando una reflexión vocacional el cual parecían ser pedradas para mi, así que decidí que en un futuro muy lejano buscaría un retiro vocacional para descubrir mi camino, pero cuál sería mi sorpresa que justo en la puerta donde yo iba a salir, ahí se encontraba el seminarista, así que decidí preguntarle de una vez. En realidad la plática con el seminarista no me hizo descubrir mi llamado, sino mis amigos, ya que al verme con el seminarista, se acercaron para preguntarme si yo quería entrar al seminario y ser sacerdote, claro que yo les decía que no, que solo estaba preguntando para saber más, pero fueron llegando mas y mas amigos con esa misma pregunta. Creo que ese fue el gran milagro que Dios que hizo esa noche, el problema aquí fue que yo, a pesar de estar en grupos parroquiales y crecer en una familia muy religiosa, yo nunca me había preguntado si quería ser sacerdote, así que Dios me mando como a 20 personas al mismo tiempo para hacerme esa gran pregunta, y de estar contestando “no, no, no…” comencé a decir “no sé, tal vez, a lo mejor” (como capulina) y termine contestando que “si quiero ser sacerdote”, pero para este momento sentía una emoción indescriptible, sentía un ardor en mi pecho, una fuerza en todo mi ser, como si me hubieran dicho que gane la lotería o algo mejor, era una emoción tan grande que quería compartirlo con todo el mundo, esa noche no pude dormir de la emoción y de estar pensando en mi futuro el cual me era imposible imaginarme casado o con hijos, yo solo podía verme celebrando misa, haciendo retiros, confesando, todo lo que un sacerdote hace. Ahora que lo reflexiono descubro que lo que viví esa noche, fue obra del Espíritu Santo que inicio el fuego en mi corazón como el de Jeremías que quemaba su interior (Jer.20,9) o el de los discípulos de emaus que sentían arder su corazón al encontrarse con Cristo (Lc.24,32). Esta es la emoción al encontrar el tesoro escondido o la perla preciosa de la habla la Biblia (Mt.13,44-46). Fue ahí donde descubrí mi vocación, mi propósito de la vida.

Ahí fue donde se origino este gran sueño, fue en el atrio de mi parroquia, donde un testimonio y una pregunta, hicieron que un joven que lo tenía todo, que tenía el trabajo, el dinero, los amigos, la chica, la familia y la vida que todo joven puede soñar, decidiera dejarlo todo, porque sus sueños ahora eran otros, sus sueños ahora eran más grandes, tan grandes, que Dios siendo infinitamente grande, podría caber en ellos.

Gracias Señor por iniciar este fuego en mi corazón y hacer que arda de tal manera que me convierta en una lumbrera para los que me rodean, gracias por poner este gran sueño en mi corazón que me hace levantarme todos los días por la mañana con la ilusión de que algún día, no muy lejano estaré haciendo realidad este gran sueño.

Si tienes curiosidad de lo que hacemos en el seminario, checa este post:

https://queondacontufe.wordpress.com/2011/02/16/%C2%BFcomo-es-un-dia-normal-en-el-seminario/

Les mando un muy fuerte abrazo y que Dios me los bendiga a todos.

Atte: Semi. Borre

“Vive el día de hoy, como quieras ser recordado el día de mañana”

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comentarios
  1. Antonio Peña dice:

    😀 Mis respetos señor, gracias por tu compartir.

  2. servando dice:

    Señorón, a seguirle echando ganas y que Dios llene de bendiciones, Fe, fuerza y Luz tu andar…:sigue contando con mis oraciones y las de mi familia………
    animo mi buen Borre…….

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