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Buenos días a todos

Muchísima gente me ha preguntado por qué la Misa es aburrida, o que significa esta parte de la Misa. Estoy completamente seguro  que cuando descubramos el significado y sentido de cada parte de la Misa, cada vez que vayamos lo viviremos como una gran celebración, una fiesta donde comprobamos que Jesús sigue vivo en la Eucaristía. Por eso, quiero invitarte hoy a vivir la Eucaristía como un encuentro de amor con Cristo, quien sólo espera que tú también le ames, porque el amor sólo con amor se paga.

la secuencia de la misa

1. ENTRADA: Dios nos recibe personalmente en la Eucaristía, nos llama y nos une en comunidad con el simple y sencillo acto de la bendición.
“En el nombre del Padre”: Dios se nos presenta como papá, de él depende nuestra existencia, nos ama y se preocupa por nosotros como el mejor de los papás.
“… del Hijo”: Dios nos recuerda que por amor a nosotros se hizo hombre en Jesús, el Hijo, para hacernos hijos suyos, hermanos en Cristo y enseñarnos a vivir como hijos de Dios.  “… y del Espíritu Santo”: el Espíritu es la presencia permanente de Dios con nosotros, el fuego de su amor, que nos enseña, nos consuela y nos fortalece desde nuestro propio corazón.

2. ACTO DE CONTRICCIÓN: ¡SEÑOR TEN PIEDAD! Dios nos invita a comenzar nuestro encuentro con Él dejando en sus manos todo lo que nos aparta de su amor. Esto requiere de nosotros una actitud de humildad: reconocer que hay pensamientos, palabras y obras que obstaculizan nuestra relación con Dios, eso son los pecados. La Palabra de Dios y la enseñanza de la Iglesia nos ayudan a ver cuáles son esas situaciones; la humildad está también en dejarnos enseñar.

3. LAS LECTURAS: Limpios de corazón y en actitud de humildad podemos ahora escuchar la Palabra de Dios y dejarnos moldear por ella. Desde los tiempos antiguos del pueblo de Israel, Dios se ha manifestado al hombre por medio de la Palabra: en ella le ha mostrado su rostro, le ha enseñado a vivir, le ha dado esperanza con sus promesas, lo ha escogido y lo ha hecho su propiedad; más aún, ha despertado su fe y ha encendido la llama de su amor. En las lecturas y el salmo Dios mismo se hace presente y nos habla, despierta nuestra fe, reafirma nuestra esperanza y aviva nuestro amor; es su Palabra, mensaje de amor, que espera nuestra respuesta. Dios quiere conversar con nosotros, escuchemos primero lo que quiere decirnos para poder luego responder a su amor.

4. EL ALELUYA: Viene ahora un canto de gozo y de júbilo: “¡Aleluya! ¡Cristo vive, resucitó de entre los muertos! ¡Su victoria fue completa!”. Este canto prepara nuestro corazón para meditar la vida, obra y enseñanzas de Jesús, que vienen narradas a continuación en el Evangelio.

5. EL EVANGELIO: Es la lectura más importante de la Eucaristía, pues nos pone en contacto con la persona y la vida de Jesús. Aprendemos directamente de Él, del recuerdo de sus enseñanzas, de su vida y de sus obras. En el Evangelio Jesús nos muestra su rostro, como se lo mostró a sus discípulos y a todas las personas que lo conocieron en Galilea, donde vivió, nos habla y nos instruye personalmente. Si se lo permitimos, con su Palabra despertará nuestra fe, nos dará esperanza y encenderá nuestro amor. Por eso, antes de escuchar el Evangelio hacemos la Señal de la Cruz: sobre nuestra frente, para que el Evangelio (presencia de Jesús) santifique nuestro pensamiento y podamos comprenderlo; sobre nuestros labios, para que santifique nuestra palabra y podamos transmitirlo; y sobre nuestro corazón, para que santifique todo nuestro ser y vivamos como Cristo.

6. LA HOMILÍA: El sacerdote nos ayuda a comprender la Palabra de Dios, pues Dios mismo lo utiliza como mensajero de su amor. Él nos comparte, por su ministerio, lo que la comunidad de los creyentes (la Iglesia) ha comprendido de este mensaje y también nos transmite su experiencia personal. Dios suscita en medio de su pueblo pastores para guiarnos en nuestro camino espiritual y para explicarnos sus enseñanzas. Es Cristo mismo quien nos habla a través de quienes nos predican su Palabra.

7. LA PROFESIÓN DE FE: Una vez hemos escuchado las palabras de Jesús y reflexionado sobre ellas viene el Credo, es decir, la expresión de nuestro compromiso personal y comunitario con Dios Padre Creador, Dios Hijo Salvador y Dios Espíritu Santificador: Él se nos ha revelado en la Palabra y ha despertado nuestra fe, por eso, en el Credo profesamos la fe que nos motiva personalmente y que nos congrega en comunidad. El Credo es nuestra respuesta al amor de Dios que se nos ha manifestado primero, porque nuestra fe es la respuesta al encuentro con la persona de Cristo, que nos ha llamado, nos ha congregado y nos ha mostrado su rostro. Así como Jesús se encontraba con la gente, le predicaba el Evangelio o Buena Nueva y la gente comenzaba a creer en Él y a seguirlo, así Jesús nos muestra su rostro, nos llama,  nos habla y nos toca profundamente cada vez que leemos un trozo del Evangelio, despertando nuestra fe y moviéndonos a seguirlo. Además, el Credo precisa el contenido de nuestra fe, le da figura y rostro al Dios en quien creemos y a la Iglesia, fundada en la fe, de la cual hacemos parte.

8. LA ORACIÓN DE LOS FIELES: En el Credo hemos expresado y precisado nuestra fe personal y colectiva, por eso ahora, como comunidad de fe, nos dirigimos a Dios, elevando nuestras súplicas, pidiéndole por todas nuestras necesidades y pidiendo unos por otros. Nuestras súplicas, como nuestro acto de fe, son siempre, a la vez, personales y comunitarias.

9. EL OFERTORIO: Como Iglesia, unidos en una misma fe, en un mismo corazón, presentamos ahora la sencilla ofrenda que Dios mismo transformará en el cuerpo y la sangre de su Hijo Jesucristo. Pan y vino son fruto de nuestro trabajo personal y comunitario, y simbolizan las dimensiones más sencillas de nuestra vida diaria: nuestro trabajo, nuestro sustento y nuestra alegría. Con el pan y el vino va incluida la ofrenda de nuestra vida, de nuestro trabajo y de nuestro amor; nuestras penas, fatigas y alegrías van a ser recibidas por Dios de las manos del sacerdote y, como el pan y el vino, nuestro propio ser (cuerpo y alma) será también santificado y transformado con la presencia viva y real de Jesucristo Eucaristía. En este momento unámonos al sacerdote, entregándole a Dios nuestra vida, nuestra familia, nuestro trabajo, nuestra oración, nuestras penas y alegrías, nuestro cuerpo, nuestra alma, nuestra mente con todos sus pensamientos, nuestro corazón con todos sus sentimientos y deseos, nuestros labios y todas nuestras palabras, nuestros amigos y seres queridos, incluso los que no nos aman, en fin, toda la realidad humana material y espiritual de la que somos parte, para que toda esa realidad sea transformada por Cristo, sea santificada, sea cristificada; para que todos seamos hostias vivas, sagrarios de la presencia del Espíritu Santo; y para que el mundo entero sea un altar para la gloria de Cristo Jesús.

10.  CANTO DEL SANTO: Hemos hecho ofrenda del pan y del vino, de nosotros mismos y del mundo entero. Ahora esta ofrenda va a ser consagrada: la hostia se transformará en el cuerpo de Cristo y el vino en su Sangre. Por esa consagración, nosotros mismos seremos santificados y el mundo entero también. Nos unimos a los santos y a los ángeles, que contemplan y gozan ya del fruto de estos misterios, cantando a Dios: “Santo, santo, santo es el Señor, Dios del universo, llenos están los cielos y la tierra de su gloria. ¡Hosanna en el cielo! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Hosanna en el cielo!” El cielo (los que ya gozan de la gloria de Dios) y la tierra (los que estamos de camino hacia la gloria) cantan la santidad de Dios, pues Él es el único verdaderamente santo y fuete de toda santidad.

11. CONSAGRACIÓN: En este momento, por el ministerio (por el encargo y el don) que el sacerdote ha recibido, el pan y el vino son transformados en el cuerpo y la sangre de Cristo. El sacerdote repite las palabras que Jesús pronunció en la última cena, con las cuales Él mismo dio gracias y bendijo el pan y el vino, haciéndolos su cuerpo y su sangre, para alimentar con su propio ser a sus apóstoles, y a través de ellos y de la sucesión de sacerdotes a todos los creyentes. La Eucaristía, cuerpo y sangre de Cristo, es el mayor regalo que hemos recibido de Dios: Él se ha quedado para siempre con nosotros en la persona de Cristo, Él mismo toma nuestra realidad y la transforma en su propio ser, para alimentar nuestra vida de fe. Sin este alimento espiritual, es decir, sin la comunión real con su cuerpo y su sangre, nuestra vida de fe sería árida y estéril, pura imitación exterior de Cristo, por nuestras propias fuerzas. Pero como Él nos alimenta con su propia vida en la Eucaristía, podemos vivir como Él, ser como Él, porque Él mismo, desde nuestro interior nos va transformando, nos va consagrando, va haciendo de nuestra vida una constante Eucaristía, sólo si nosotros le entregamos nuestro corazón y dejamos que su Espíritu actúe en nosotros.

12. EL PADRENUESTRO: Cristo se ha hecho presente en medio de nosotros, por él hemos sido hechos todos hermanos en el Espíritu, hijos de un mismo Padre. Por eso, ahora, juntos, podemos orar en compañía de Jesús al Padre, como el mismo Jesús nos enseñó. En este momento, oramos con Jesús, presente realmente, la oración al Padre: estamos unidos en oración Jesús, el Hijo Único, y nosotros, los hijos adoptivos.

13. CORDERO DE DIOS-MOMENTO DE LA PAZ: Reconocemos ahora que Jesús ha ofrecido su vida al Padre por nosotros en la Cruz, Él es el sacrificio vivo y santo que nos ha reconciliado para siempre con Dios. Por Él nos ha llegado la paz verdadera: la que da Dios y no la que da el mundo. La paz de Dios es la salvación eterna, el perdón de los pecados, el amor que es capaz de entregarse a sí mismo en sacrificio por aquellos que  ama. La paz del mundo es la ausencia de conflicto que le permite a cada uno vivir según sus deseos. La paz de Cristo nos saca de nosotros mismos y nos pone al servicio de los otros, mientras que la paz del mundo nos sumerge en nuestro propio egoísmo, en nuestros gustos y rutinas.

14. LA COMUNIÓN: Este momento es absolutamente maravilloso, recibimos a Jesús en la Eucaristía, su cuerpo, su sangre, su alma y su divinidad. Dios viene a vivir en nosotros como en su propia casa, viene a transformarnos y a fortalecernos desde nuestro interior. Como María en el momento en que recibió del Espíritu a Jesús en sus entrañas, así nosotros, en la comunión, quedamos fecundados por el Espíritu de Dios: realmente llevamos en nosotros a Cristo. Dios hace de su amor un acto: se nos entrega todo entero en la forma más sencilla y humilde (un trocito de pan) para que lo podamos recibir.

15. ACCIÓN DE GRACIAS: Después de un regalo tan grande ¿qué podemos hacer? Sólo abrir nuestros labios y nuestro corazón al agradecimiento. Tomar conciencia de lo que hemos recibido y hacer de nuestra vida acción de gracias, es decir, reflejo del amor de Dios que hemos recibido en Jesús Eucaristía. Él nos ha tocado, nos ha besado con su amor y sólo nos queda hacer de nuestra vida beso, caricia de amor a Jesús, mostrando su rostro en medio de nuestros hermanos. Agradecer a Dios significa vivir como vivió Jesús: sirviendo, amando, sanando, ayudando, enseñando, perdonando, entregando su vida por todos, sin excepción. Misión difícil, casi imposible, pero no estamos solos, Cristo vive en nosotros y lo que es imposible para los hombres es posible para Dios. La palabra misma dice lo que tenemos que hacer: Eucaristía viene del griego y significa acción de gracias.

16. BENDICIÓN FINAL: Con el encargo de dejar vivir en nosotros a Cristo y transmitirlo a los que nos rodean en acciones concretas de amor y servicio, somos enviados al mundo con la bendición de Dios, para que nuestra tarea sea efectiva y demos fruto abundante. Recibimos a Cristo Eucaristía para compartirlo con los que nos rodean. Hemos sido bendecidos para que seamos bendición para los demás; hemos entrado a la Eucaristía como harina y agua, y Dios ha hecho un pan que ha consagrado para sí. Ahora somos hostias consagradas: llevamos en nosotros la presencia de Jesús y tenemos la misión de reflejarla y transmitirla a los demás, para que todos seamos transformados. La palabra Misa lo resume todo: viene del latín y significa envío, es decir, los que recibimos a Jesús somos enviados a darle a conocer. El fruto de la Eucaristía es que todos seamos misioneros, es decir, que llevemos a Jesús a los demás.

Les mando un muy fuerte abrazo y que Dios me los bendiga a todos.

Atte: Semi. Borre

“Vive el día de hoy, como quieras ser recordado el día de mañana”

confesionBuenos Días a todos!!!

Ahora que estamos en cuaresma es el tiempo ideal para confesarse, y es común recibir muchas preguntas o dudas sobre cómo confesarse, es por eso que les comparto de una manera muy, pero muy práctica y concisa la manera de confesarse con un Sacerdote:

Advierto que esto es solo un posible esquema para la Confesión ya que puede variar.

El Sacerdote dice “Ave María Purísima”.

El Penitente dice “Sin pecado concebida”, y se santigua.

Y puede continuar diciendo:

“El Señor esté en tu corazón para que te puedas arrepentir y confesar humildemente tus pecados”. Puede decir el Sacerdote.

Y a continuación el Penitente, se acusa de sus pecados.

Luego el confesor da los consejos oportunos al penitente, le impone la penitencia e invita a manifestar su contrición, diciendo, por ejemplo:

“Jesús, Hijo de Dios, ten compasión de mi que soy un pecador”.

El sacerdote absuelve al penitente mientras dice:

“Dios, Padre misericordioso, que reconcilió consigo al mundo por la Muerte y la resurrección de su Hijo y derramó el Espíritu Santo para la remisión de los pecados, te conceda, por el misterio de la Iglesia, el perdón y la paz.

Y YO TE ABSUELVO DE TUS PECADOS EN EL NOMBRE DEL PADRE Y DEL HIJO, + Y DEL ESPÍRITU SANTO”.

“Amén”, responde el Penitente.

“Vete en paz”, concluye el Sacerdote.

El tiempo de cuaresma es el momento oportuno para buscar la conversión de nuestras vidas y comenzar de nuevo, ser mejores personas y qué mejor que con la ayuda del Sacramento de la confesión para comenzar fortalecidos con la gracias de Dios que nunca nos abandona y nos anima a resucitar junto con ÉL como hombres nuevos.

Les mando un muy fuerte abrazo y que Dios me los bendiga a todos.

Atte: Semi. Borre

“Vive el día de hoy, como quieras ser recordado el día de mañana”

Buenos Días a todos!!!

Hace tiempo me llego una excelente pregunta de Roberto que el día de hoy quiero responder, la pregunta va así: “Hola, buen día. Tengo duda sobre lo que les pasa a las personas que pecan contra el Espíritu Santo… se les perdona el pecado o que pasa con esas personas?”

Según la Biblia el único pecado que no tiene perdón es el pecado contra el Espíritu Santo y esto lo podemos encontrar en Lucas 12, 10. “A todo el que diga una palabra contra el Hijo del hombre, se le perdonará; pero al que blasfeme contra el Espíritu Santo, no se le perdonará.”

Pero hay que conocer exactamente en qué consiste este pecado, el cual está en no despreciar, negar o rechazar al Espíritu Santo, por ejemplo: el no creer ni querer la salvación de Dios, una persona que no quiere el perdón de Dios, una persona que no quiere reivindicarse de una vida de pecado, en resumen es negarse deliberadamente a recibir la misericordia divina. Con esto podemos descubrir que la cuestión no es si Dios te perdona? o no? sino mas bien, es que Dios no puede salvarte si tú no quieres, si no tienes al Espíritu Santo no puede haber arrepentimiento en tu interior y sin arrepentimiento no hay perdón y si no hay arrepentimiento y perdón incluso en el momento de la muerte no hay manera de que Dios te salve. Cuando el corazón de una persona se obstina de tal manera que no acepta que necesita arrepentirse de sus pecados y se resiste a esta gracia, comete el pecado contra el Espíritu Santo el cual puede llevarlo al infierno. ¿Por qué? No porque la Iglesia y el Señor no puedan perdonarle, todo lo contrario, sino mas bien porque la persona misma, voluntariamente ha rechazado este perdón y salvación dadas por Dios.

Y SI NO ME EXPLIQUE BIEN, LES PONGO LAS PALABRAS DEL BEATO PAPA JUAN PABLO II. En su Encíclica sobre el Espíritu Santo, Dominum et vivificantem 46-48, explica este pecado contra el Espíritu

“Esta blasfemia no consiste en el hecho de ofender con palabras al Espíritu Santo; consiste, más bien, en el rechazo de aceptar la salvación que Dios ofrece al hombre por medio del Espíritu Santo.” Más adelante dice: “…consiste en el rechazo radical de aceptar esa remisión, de la que el mismo Espíritu Santo es el íntimo dispensador, y que presupone la verdadera conversión obrada por El en la conciencia” Si Jesús declara imperdonable este pecado es “porque esta no-remisión está unida, como a su causa, a la no-penitencia, es decir, al rechazo radical a convertirse.”

Como nos lo explica el Papa, el pecado contra el Espíritu Santo consiste en la resistencia y el rechazo a la conversión. Es el Espíritu Santo el que nos convence del pecado (Jn 16:8-9). Rechazar en nuestro corazón esta realidad y obstinarnos en el mal nos lleva a este pecado. Esta era la actitud de los fariseos, que se cerraron a la aceptación del plan divino para reconciliarse con los hombres.

Y para que quede más claro en el catecismo de la Iglesia Católica nos dice: que no hay límites a la misericordia de Dios, pero quien se niega deliberadamente a acoger la misericordia de Dios, mediante el arrepentimiento, rechaza el perdón de sus pecados y la salvación ofrecida por el Espíritu Santo (Cf. DV 46). Semejante endurecimiento puede conducir a la condenación final y a la perdición eterna. (CIC#1864). El arrepentimiento o contrición es indispensable para recibir el perdón de Dios. Así define la contrición el Catecismo de la Iglesia Católica: “un dolor del alma y una detestación del pecado cometido con la resolución de no volver a pecar”. (CIC #1451). Existe la “contrición perfecta”, que es un regalo del Espíritu Santo y consiste en optar por Dios y rechazar el pecado, porque preferimos a Dios más que a cualquier otra cosa. La “contrición perfecta” brota, entonces, del amor a Dios sobre todas las cosas. Este tipo de arrepentimiento perdona las faltas veniales y obtiene también el perdón de los pecados mortales, siempre y cuando tengamos la firme resolución de confesar esos pecados graves en el Sacramento de la Confesión enseguida que nos sea posible. (cfr. Catecismo de la Iglesia Católica #1452).Existe además la “contrición imperfecta” o “atrición”, también impulso del Espíritu Santo, por la cual nos arrepentimos de nuestros pecados debido al temor a la condenación eterna o porque podemos apreciar la fealdad del mismo pecado. Este tipo de arrepentimiento, aunque imperfecto, es suficiente para obtener el perdón de pecados mortales o veniales en el Sacramento de la Confesión. (cfr. Catecismo de la Iglesia Católica #1453)

Espero con esto poner en claro que NO existe pecado que Dios no pueda perdonar, es como si dijéramos que mi pecado es mas grade que el sacrificio de Jesús en la cruz la cual no se puede comparar en lo mas mínimo con mi pecado, La vida de Jesús, del hijo de Dios es mayor que todos los pecados del mundo juntos. Aquí lo importante es aceptar la misericordia de Dios para obtener la salvación y con ello el perdón.

Les mando un muy fuerte abrazo y que Dios me los bendiga a todos.

Atte: Semi. Borre

Buenos Días a todos!!!

Hoy quiero compartirles algo que creo que a la mayoría nos falta conocer y que siempre a estado frente a nosotros. Para la Misa o celebración litúrgica hay unos espacios especialmente significativos, aquí les pongo una breve explicación de cada uno de ellos. Se entiende por espacio celebrativo  los lugares donde se desarrollan las acciones litúrgicas.

El TEMPLO “es el edificio en el que se reúne la comunidad cristiana para escuchar la Palabra de Dios, para orar unida, para recibir los sacramentos y celebrar la eucaristía”. El edificio cultural es “signo de la iglesia que peregrina en la tierra e imagen de la iglesia celestial”. Entre todos los templos sobresale la Catedral, centro de la vida litúrgica de la arquidiócesis.

EL BAUTISTERIO Se trata del lugar destinado a la celebración del bautismo y en el que se encuentra la fuente bautismal. En los templos el bautisterio está cerca de la puerta principal. Ello tiene un significado: nos recuerda que el bautismo es la puerta de entrada en la iglesia, y, así, a la vida de los hijos de Dios.  El ritual del bautismo lo describe así: “El bautisterio –es decir, el lugar donde brota el agua de la fuente bautismal o simplemente, está colocada permanentemente la pila– debe ser reservado al sacramento del Bautismo y ser verdaderamente digno, de manera que aparezca con claridad que allí los cristianos renacen del agua y del Espíritu Santo.

LA NAVE Se denomina nave a la parte central del templo, destinada a la asamblea que celebra la liturgia bajo la presidencia del ministro que representa a Cristo. No hay manifestación     más transparente de la Iglesia que esta: la reunión de los bautizados para la celebración de la Misa. Este espacio va desde la puerta de entrada hasta el espacio del presbiterio. Es un gran espacio, signo de una comunidad amplia, abierta –que tiene su fundamento no en sí misma sino en Cristo muerto y resucitado.

EL CONFESIONARIO (SEDE PENITENCIAL) El confesionario es el lugar donde se celebra el sacramento de la Penitencia y de la Reconciliación. Toma el nombre del aspecto más característico del mismo, la confesión de los pecados ante el sacerdote. Los confesionarios se encuentran cerca de la nave, una sede (asiento), normalmente de madera para oír confesiones, en un lugar patente  y provisto de rejillas entre el penitente y el confesor que puedan utilizar libremente los fieles que así lo deseen.

EL PRESBITERIO  Se llama presbiterio al área en torno al altar, un poco elevado y distinto de la nave. Es un espacio particularmente digno y significativo. El presbiterio quede bien diferenciado respecto a la nave del templo, sea por su diversa elevación, sea por una estructura y ornato peculiar”. En el presbiterio existen tres elementos: altar (lugar del sacrificio eucarístico), sede (lugar de presidencia) y ambón (lugar de la proclamación de la Palabra de Dios).

 a)      El Altar El altar es el elemento más relevante de lo que encontramos en el edificio de la iglesia. Es el centro de nuestra celebración. Es signo de Cristo y, por tanto, merece toda nuestra veneración: los ministros lo besan, lo inciensan, se inclinan ante él, se ilumina. El altar es, simultáneamente, el ara donde se realiza sacramentalmente el único sacrificio de Cristo en la cruz, la mesa del Señor –dispuesta con blancos manteles– en torno al cual se congrega el único Pueblo de Dios para recibir el alimento, el Cuerpo y la Sangre de Cristo.

b)     El Ambón El ambón es el lugar litúrgico para la proclamación de la Palabra de Dios. La palabra latina “ambo” proviene del griego “anabaino”, subir, y designaba un sitio elevado, la tribuna, con barandilla y atril, cerca de la nave. El Misal señala: “Conviene que en general este sitio sea un ambón estable, no un atril portátil”. En la introducción al Leccionario especifica más sobre este lugar: “un lugar elevado, fijo, dotado de la adecuada disposición y nobleza, de modo que corresponda a la dignidad de la Palabra de Dios y al mismo tiempo recuerde con claridad a los fieles que en la misa se prepara la doble mesa de la Palabra y del Cuerpo de Cristo.

c)      La Sede Se llama “sede” al asiento reservado para el que preside la asamblea litúrgica, modera la oración y exhorta a la comunidad de los fieles reunida para la celebración eucarística. La sede es signo de la presencia de Cristo, a través de su ministro, preside a su iglesia. La sede del Obispo recibe el nombre de Cátedra.

EL SAGRARIO O TABERNÁCULO El sagrario (lugar donde se guarda lo sagrado) o el tabernáculo (tienda de campaña: de ahí la fiesta de los Tabernáculos o tienda de encuentro) es el lugar donde se conserva la eucaristía después de la celebración para que pueda ser llevada a los enfermos o puedan comulgar fuera de la misa los que no han podido participar en ella. Ahora, la verdadera “tienda” o “tabernáculo” es Cristo mismo. La lámpara que luce junto al sagrario, indica y honra la presencia de Cristo.

LA SACRISTÍA La sacristía, aunque estrictamente no forma parte de los lugares de celebración, tiene un papel importante en la preparación del culto y en su digna realización. Es la sala donde normalmente se revisten y preparan los ministros antes de salir a la celebración. Es también el lugar donde se guardan los objetos, vestidos y utensilios litúrgicos.

Espero que con esto podamos disfrutar de nuestras fiestas (Misas) y descubrir la hermosura de nuestra Iglesia.

Les mando un muy fuerte abrazo y que Dios me los bendiga a todos.

Atte: Semi. Borre

“Vive el día de hoy, como quieras ser recordado el día de mañana”

Muy buenos días mi gente!!

Anteriormente les compartí una reflexión sobre el Rosario y después comenzaron a llegarme preguntas de cómo se debería rezar el Rosario, mi primer consejo es que lo hagan con el corazón y después entrando en detalles técnicos aquí les va una guía para poder rezarlo:

1. Hacer el signo de la cruz y rezar el acto de contrición. *El guía menciona la intención con la que se reza el Rosario (dar gracias por algo, pedir por una necesidad, por el alma de un ser querido, etc…)

4. Anunciar el primer misterio. Rezar el Padrenuestro.

5. Rezar 10 Avemarías, Gloria y Jaculatoria.

6. Anunciar el segundo misterio. Rezar el Padrenuestro.

7. Rezar 10 Avemarías, Gloria y Jaculatoria.

8. Anunciar el tercer misterio. Rezar el Padrenuestro.

9. Rezar 10 Avemarías, Gloria y Jaculatoria.

10. Anunciar el cuarto misterio. Rezar el Padrenuestro.

11. Rezar 10 Avemarías, Gloria y Jaculatoria.

12. Anunciar el quinto misterio. Rezar el Padrenuestro.

13. Rezar 10 Avemarías, Gloria y Jaculatoria.

14. Rezar el Padrenuestro

3. Rezar 3 Avemarías especiales y Gloria.

2. Rezar la Salve

15. Rezo de las Letanías.

MISTERIOS DEL ROSARIO

MISTERIOS GOZOSOS (lunes y sábado)
1. La Encarnación del Hijo de Dios.
2. La Visitación de Nuestra Señora a Santa Isabel.
3. El Nacimiento del Hijo de Dios.
4. La Purificación de la Virgen Santísima.
5. La Pérdida del Niño Jesús y su hallazgo en el templo.

MISTERIOS DOLOROSOS (martes y viernes)
1. La Oración de Nuestro Señor en el Huerto.
2. La Flagelación del Señor.
3. La Coronación de espinas.
4. El Camino del Monte Calvario.
5. La Crucifixión y Muerte de Nuestro Señor.

MISTERIOS GLORIOSOS (miércoles y domingo)
1. La Resurrección del Señor.
2. La Ascensión del Señor.
3. La Venida del Espíritu Santo.
4. La Asunción de Nuestra Señora a los Cielos.
5. La Coronación de la Santísima Virgen.

MISTERIOS LUMINOSOS (jueves)
1. El Bautismo de Jesús en el Jordán.
2. La auto revelación de Jesús en las bodas de Caná.
3. El anuncio del Reino de Dios invitando a la conversión.
4. La Transfiguración.
5. La institución de la Eucaristía.

ORACIONES DEL ROSARIO

SEÑAL DE LA CRUZ
+Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos Señor, Dios nuestro.

+En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

ACTO DE CONTRICIÓN

Pésame Dios mío, me arrepiento de todo corazón de haberte ofendido, pésame por el infierno que merecí y por el cielo que perdí; pero mucho más me pesa porque pecando ofendí a un Dios tan bueno y tan grande como Tú. Antes querría haber muerto que haberte ofendido; propongo firmemente no pecar más y evitar las ocasiones próximas de pecado. Amén.
Guía: Abre, Señor mis labios.
Todos: Y mi boca proclamará tu alabanza. Guía: Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Todos: Como era en un principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

PADRENUESTRO

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén.

AVEMARÍA
Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tu eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

GLORIA
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.

JACULATORIAS
Pueden usarse estas tres:

  • María, Madre de gracia, Madre de misericordia, en la vida y en la muerte ampáranos gran Señora.
  • Sagrado corazón de Jesús, en vos confió.
  • Oh Jesús, perdónanos nuestros pecados, sálvanos del fuego del infierno y guía todas las almas al Cielo, especialmente aquellas que necesitan más de tu misericordia. (Oración de Fátima).

AVEMARÍA ESPECIALES
Guía: Dios te salve María Santísima, Hija de Dios Padre, virgen purísima, en tus manos encomendamos nuestra fe para que la ilumines, llena eres de gracia…..
Todos: Santa María, Madre de Dios…

Guía: Dios te salve María Santísima, Madre de Dios Hijos, virgen purísima, en tus manos Encomendamos nuestra esperanza para que la alientes, llena eres de gracia….

Guía: Dios te salve María Santísima, Esposa de Dios Espíritu Santo, virgen purísima, en tus Manos encomendamos nuestra caridad para que la inflames, llena eres de gracia….

Guía: Dios te salve María Santísima templo y sagrario de la Santísima Trinidad, Virgen concebida sin la culpa del pecado Original. Amén.

 

SALVE
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a Ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María!

Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.

LETANÍAS
 Guía: Señor, ten piedad de nosotros
Todos: Señor, ten piedad de nosotros
Guía: Cristo, ten piedad de nosotros
Todos: Cristo, ten piedad de nosotros
Guía: Señor , ten piedad de nosotros
Todos: Señor , ten piedad de nosotros
Guía: Cristo, óyenos
Todos: Cristo, óyenos
Guía: Cristo, escúchanos
Todos: Cristo, escúchanos
Guía: Padre celestial, que eres Dios
Todos: Ten piedad de nosotros
Guía: Hijo, Redentor del mundo, que eres Dios
Todos: Ten piedad de nosotros
Guía: Espíritu Santo, que eres Dios
Todos: Ten piedad de nosotros
Guía: Santísima Trinidad, que eres un solo Dios
Todos: Ten piedad de nosotros

(A cada una de las siguientes letanías responderemos: Ruega por nosotros)

 Santa María

Santa Madre de Dios
Santa Virgen de las Vírgenes
Madre de Jesucristo
Madre de la divina gracia
Madre purísima
Madre castísima
Madre intacta
Madre sin mancha
Madre amable
Madre del buen consejo
Madre del Creador
Madre del Salvador
Madre de la Iglesia
Virgen prudentísima
Virgen venerable
Virgen digna de alabanza
Virgen poderosa
Virgen misericordiosa
Virgen fiel
Espejo de justicia
Trono de Sabiduría
Causa de nuestra alegría
Vaso espiritual
Vaso honorable
Vaso insigne de devoción
Rosa Mística
Torre de David
Torre de Marfil
Casa de Oro
Arca de la alianza
Puerta del cielo
Estrella de la mañana
Salud de los enfermos
Refugio de los pecadores
Consuelo de los afligidos
Auxilio de los cristianos
Reina de los Ángeles
Reina de los Patriarcas
Reina de los Profetas
Reina de los Mártires
Reina de los Confesores
Reina de las Vírgenes
Reina de todos los santos
Reina concebida sin pecado original
Reina llevada al cielo
Reina del Santísimo Rosario
Reina de la paz.

Guía: Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo.

Todos: Óyenos Señor.

Guía: Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo.
Todos: Perdónanos Señor.

Guía: Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo.
Todos: Ten piedad y misericordia de nosotros.

Guía: Bajo tu amparo nos acogemos,
Todos: Santa Madre de Dios. No desprecies las súplicas que te dirigimos ante nuestras necesidades: antes bien, líbranos de todos los peligros, ¡Virgen gloriosa y bendita! Ruega por nosotros Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo. Amén.

Guía: Oh Dios, cuyo Unigénito Hijo, con su vida, muerte y resurrección, nos alcanzó el premio de la vida eterna: concédenos a quienes recordamos estos misterios del Santo Rosario, imitar lo que contienen y alcanzar lo que prometen. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor.
Todos: Amén.

Ahí les encargo que ofrezcan un rosario por mi vocación y por todos mis hermanos que nos encontramos en el Seminario.

Les mando un muy fuerte abrazo y que Dios me los bendiga a todos.

Atte: Semi. Borre

“Vive el día de hoy, como quieras ser recordado el día de mañana”

Es la festividad universal de la iglesia, mediante la cual se conmemora el descendimiento del Espíritu Santo sobre los Apóstoles, a los cincuenta días después de la Resurrección de Cristo.

Vigilia de pentecostés

Entre las muchas actividades que se preparan para esta fiesta, se encuentran, las ya tradicionales, Vigilias de Pentecostés que, bien pensadas y lo suficientemente preparadas, pueden ser experiencias profundas y significativas para quienes participan en ellas.

Una vigilia, que significa “Noche en vela” porque se desarrolla de noche, es un acto litúrgico, una importante celebración de un grupo o una comunidad que vigila y reflexiona en oración mientras la población duerme. Se trata de estar despiertos durante la noche a la espera de la luz del día de una fiesta importante, en este caso Pentecostés. En ella se comparten, a la luz de la Palabra de Dios, experiencias, testimonios y vivencias. Todo en un ambiente de acogida y respeto.

Origen de la fiesta

Los judíos celebraban una fiesta para dar gracias por las cosechas, 50 días después de la pascua. De ahí viene el nombre de Pentecostés. Luego, el sentido de la celebración cambió por el dar gracias por la Ley entregada a Moisés. Y hoy por la venida del Espíritu Santo.

Explicación de la venida del Espíritu Santo.

Después de la Ascensión de Jesús, se encontraban reunidos los apóstoles con la Madre de Jesús. Era el día de la fiesta de Pentecostés. Tenían miedo de salir a predicar. Repentinamente, se escuchó un fuerte viento y pequeñas lenguas de fuego se posaron sobre cada uno de ellos. Quedaron llenos del Espíritu Santo y empezaron a hablar en lenguas desconocidas.

Todos ellos, desde ese día, ya no tuvieron miedo y salieron a predicar a todo el mundo las enseñanzas de Jesús. El Espíritu Santo les dio fuerzas para la gran misión que tenían que cumplir: Llevar la palabra de Jesús a todas las naciones, y bautizar a todos los hombres en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Es este día cuando comenzó a existir la Iglesia como tal.

El don del Espíritu Santo es el que:

•Nos eleva y asimila a Dios en nuestro ser y en nuestro obrar;

•Nos permite conocerlo y amarlo;

•Hace que nos abramos a las divinas personas y que se queden en nosotros.

La vida del cristiano es una existencia espiritual, una vida animada y guiada por el Espíritu hacia la santidad o perfección de la caridad. Gracias al Espíritu Santo y guiado por Él, el cristiano tiene la fuerza necesaria para luchar contra todo lo que se opone a la voluntad de Dios. (Cf. Gal 5,13-18; Rom 8,5-17).

Hay que insistir que, la fiesta de Pentecostés, es el segundo domingo más importante del año litúrgico en donde los cristianos tenemos la oportunidad de vivir intensamente la relación existente entre la Resurrección de Cristo, su Ascensión y la venida del Espíritu Santo.

Invoquemos, una vez más, al Espíritu Santo para que nos regale sus dones y su fuerza y, sobre todo, nos haga fieles testigos de Jesucristo, nuestro Señor.

Les mando un muy fuerte abrazo y que Dios me los bendiga a todos.

Atte: Semi. Borre

“Vive el día de hoy, como quieras ser recordado el día de mañana”

Muy buenos días mi gente!!

Ahora  que comenzamos el mes de Mayo, el mes donde celebramos a nuestra Madre y no solo la terrenal sino también la celestial, es por ello que este mes se dedica especialmente al Rosario. Muchos amigos e incluyéndome yo antes de consagrarme a la Virgen María, pensábamos que el rosario es una oración aburrida, monótona y sin resultados por hacerla sin atención, solo repitiendo rezos. Es por esto que ahora quiero hablarles de esta maravillosa oración que se logra con el Rosario, son de aquellas cosas que tienes que hacer muchas veces para lograr descubrir su valor. Así que entremos de lleno a esta pregunta:

Significado

La palabra rosario viene de rosa. Metafóricamente se traduce por corona de rosas, ramillete de rosas, jardín de rosas… ofrecida a María Santísima. Rosario, también es el nombre que damos a las cuentas, que sirve para el rezo del rosario. En algunas partes se le llama corona, camándula, cuentas o contador.

Historia del Rosario

Aunque ya existía la costumbre de repetir avemarías en número variable, fue en el siglo XII cuando se fijó el número de 150, equivalente al de los salmos, para acompañar a los monjes mientras ellos recitaban los salmos del oficio divino. En el siglo XIII Nuestra Señora se aparece a Santo Domingo de Guzmán, le entrega el rosario y le impulsa a difundirlo por el mundo. Santo Domingo cumplió este encargo “con la más acendrada fe en la devoción del santo Rosario, que fue el primero en propagar, y que personalmente y por sus hijos llevó a los cuatro ángulos del mundo”.

La fuerza del Rosario

A lo largo de la historia se ha visto como el rezo del Santo Rosario pone al demonio fuera de nuestras vidas (el demonio a confesado su temor y el poder del rosario en muchos exorcismos). Muchísimos Santos han mencionado que el Rosario es su mejor arma, y su mejor manera de comunicarse con Dios. Llena de bendiciones a quienes lo rezan con devoción. Nuestra Madre del Cielo ha seguido promoviéndolo en sus diferentes apariciones para obtener la paz y la salvación de las almas.

El Rosario es una verdadera fuente de gracias. María es medianera de las gracias de Dios. Dios ha querido que muchas gracias nos lleguen por su conducto, ya que fue por ella que nos llegó la salvación de Jesucristo.

Tipo de oración

Todo cristiano puede rezar el Rosario. Es una oración muy completa, ya que requiere del empleo simultáneo de tres potencias de la persona: física, vocal y espiritual.  Donde el cuerpo, la mente y el corazón se unen en un mismo espíritu de oración.

Rezar el Rosario es como llevar diez flores a María en cada misterio. Es una manera de repetirle muchas veces lo mucho que la queremos. El amor y la piedad no se cansan nunca de repetir con frecuencia las mismas palabras, porque siempre contienen algo nuevo. Si lo rezamos todos los días, la Virgen nos llenará de gracias y nos ayudará a llegar al Cielo. María intercede por nosotros sus hijos y no nos deja de premiar con su ayuda. Al rezarlo, recordamos con la mente y el corazón los misterios de la vida de Jesús y los misterios de la conducta admirable de María: los gozosos, los dolorosos, los luminosos y los gloriosos. Nos metemos en las escenas evangélicas: Belén, Nazaret, Jerusalén, el huerto de los Olivos, el Calvario, María al pie de la cruz, Cristo resucitado, el Cielo, todo esto pasa por nuestra mente mientras nuestros labios oran.

Testimonios

El Papa Juan XXIII (1958-1963) que acostumbraba rezar todos los días los 15 misterios, decía: “El rosario es la Biblia de los pobres”. Y el Papa Juan Pablo II decía: “Deseo atraer la atención hacia el Rosario… El Rosario es mi oración predilecta. ¡Plegaria maravillosa!, maravillosa en su sencillez y en su profundidad”

Hace pocos siglos, en 1571, los turcos se estaban apoderando de toda Europa y parecía que el Cristianismo iba a ser arrasado. Cuando todo parecía perdido, el Papa San Pío V organizó una cruzada del Rosario. Les pidió a los católicos de todo el mundo que rezaran el Rosario y que le pidieran a Nuestra Señora que los librara del desastre eminente. Cuando llegó el día de la gran batalla, los soldados cristianos fueron a la batalla con la espada en una mano y el Rosario en la otra. El pequeño ejército cristiano, superado en número, derrotó a la grandiosa Armada Turca, salvando así a la cristiandad. Así el 7 de Octubre, fiesta del Santo Rosario, tuvo lugar en Lepanto una de las derrotas militares más grandes de la historia.

El 6 de Agosto de 1945 en Hiroshima, Japón, sucedió un evento que desafía todas las explicaciones científicas. El Rectorado de la Iglesia de la Asunción de Nuestra Señora en Hiroshima, quedó erguido después de que la explosión de la bomba atómica arrasó con la ciudad matando a 200.000 personas. La Iglesia a un lado del Rectorado fue completamente demolida por la explosión atómica. No quedó en pie absolutamente nada en las calles adyacentes. De hecho hasta la calle desapareció. Todo quedó completamente destruido. Sólo el Rectorado se mantuvo de pie en medio de las ruinas. Y sólo cuatro sacerdotes católicos que estaban dedicados al Santo Rosario, sobrevivieron la explosión nuclear. El padre Hubert Schiffer, uno de los cuatro sacerdotes, estaba en el Rectorado ubicado a sólo 8 cuadras de donde cayó la bomba. Más de 200 expertos lo han estudiado preguntándose cómo pudo sobrevivir. Él responde señalando al Rosario.

Espero que ustedes al igual que yo descubran lo maravilloso que es el Rosario, les aseguro que una vez que empiecen a rezarlo sus vidas cambiaran definitivamente y nuestra Mamita María no dudara en interceder por sus peticiones con unos resultados sorprendentes. En estos días he buscado un iphone para conectarme con el mundo, pero prefiero más mi rosario que me conecta con el cielo. Por eso siempre hay que tener el rosario en la mano como dignos guerreros y soldados de Cristo.

Les mando un muy fuerte abrazo y que Dios me los bendiga a todos.

Atte: Semi. Borre

“Vive el día de hoy, como quieras ser recordado el día de mañana”