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Esto fue lo que provoco un buen cura en 15 minutos, imaginenese en 24 horas… Es por eso que he decidió compartir este post con todos ustedes, espero que les agrade al igual que a mí. NUESTROS PEQUEÑOS GESTOS, PUEDEN HACER GRANDES CAMBIOS EN LA VIDA:

Llueve a cántaros en Roma. Me apresuro a tomar el autobús que me lleva a casa. Entro. Detrás de mí entra un buen cura.

Ya en el paradero lo había visto conversando con una señora que le decía que el Papa actual está mejor que Benedicto XVI. ¿Cuántas veces le habrán dicho esto? – me pregunté. El buen cura responde amablemente y sin gestos de fastidio, y eso que llueve desaforadamente. Llegado nuestro autobús se despiden como viejos amigos. ¿Qué le habrá dicho?

Aunque el autobús no está lleno, el buen cura no se sienta. Yo sí. Lo miro. Bordea los cuarenta, ni alto ni bajo ni gordo ni flaco, tiene un andar bobo y va vestido de cura. Me mira. Lo dejo de mirar. Me incomodo. El autobús emprende marcha. Su rostro es sereno, casi casi propenso a la sonrisa, diría; lo ojos son fáciles de encontrar porque no anda ensimismado (por ello ahora lo miro sólo de reojo). Tampoco se sumerge en un celular ni en breviario alguno. Resumo su presencia con una palabra: disponibilidad. Empiezo a desgranar mi rosario.

Un turista americano y su familia le preguntan al buen cura en qué paradero deben bajar para llegar a Piazza Venezia. ¡Obvio! ¿A quién más le podían pedir información si todo el resto del autobús tiene cara de puñete? (¿Me debo incluir?) El sacerdote hace ademán de saber que el paradero está cerca pero duda. Voltea y me lo pregunta a mí.  “En la próximo parada” – le respondo a contrapié. El cura agradece y en un italiano masticado me dice:“Son cosas que ya debería saber”. Sonreimos. Me doy cuenta que es un buen curaamericano.

La conversación entre connacionales se prolonga por el lapso de pocos minutos y termina en despedida con besos y abrazos. Este cura me está llamando la atención; pero no sólo a mí, hay una familia de alemanes que no deja de mirarlo. ¡y el tipo no es guapo ni esbelto! Es sólo un buen cura. Inicia un nuevo dialogo con los alemanes, esta vez la temática parece religiosa. El cura explica. Yo no lo miro. Miro a la familia. ¡Están felices escuchando! En el grupo hay dos jóvenes de 15 años que no le quitan la mirada de encima. Me viene a la mente el pensamiento que tal vez esa sencilla situación pueda contribuir a la vocación sacerdotal de uno de ellos. Sólo Dios lo sabe.

Los alemanes se bajan conmigo y todos saludamos al buen cura a través de la ventana. Él me mira un poco sorprendido por la efusividad de mi saludo pero si fuese menos tímido lo hubiera abrazado. En 15 minutos ese cura no sólo hizo apostolado a medio autobús sino que también me renovó en mi vocación a la vida consagrada y a través de este post tal vez toque el corazón de muchas personas más. ¿Se imaginará todo el bien que hizo en ese cuarto de hora? ¿Será consciente del potencial que tienen 24 horas en su vida? ¡Qué lindo y qué imponente pensar en un ejército de buenos curas andando por ahí!… en los autobuses y metros de la existencia humana.

Me olvidé de mencionarlo, antes de bajar del autobús le tomé una mala foto y publiqué un Tweet (miren la expresión de la niña) Aquí van:

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FUENTE: http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=31456

Les mando un muy fuerte abrazo y que Dios me los bendiga a todos.

Atte: Semi. Borre

“Vive el día de hoy, como quieras ser recordado el día de mañana”

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Papá

En verdad muchas gracias por todo lo que has hecho por mí y por lo que sigues haciendo, me siento muy seguro y a la vez me siento preocupado ya que casi pareciera que mis deseos son ordenes para ti y aunque yo ni lo mencione hay estas tú para ayudarme en eso que necesito.

En verdad tu presencia en mi vida ha sido como un ángel guardián que siempre está detrás de mi sosteniéndome, muchas gracias por todas esas palabras de apoyo, por los esfuerzos de acompañarme y llevarme a los lugares que he necesitado y sobre todo muchas gracias por los sacrificios, presiones y preocupaciones que tienes pero que te las guardas para no preocuparnos, muchas gracias Papá, nunca podre pagarte todas estas cosas que has hecho por mí.

Y por todo esto también te pido perdón por todas aquellas veces que no te he correspondido con el mismo amor, te pido perdón por los momentos que no he estado contigo, perdón por las platicas que no hemos tenido y perdón por los momentos que no te he escuchado y espero que tenga el tiempo suficiente para corresponderte y pagarte todo lo que has hecho por mí.

Sabes Papá, a veces se me viene a la mente el imaginarme el día de mi ordenación, si Dios me lo concede primeramente, un momento muy especial sería el encontrarme contigo al bajar del altar y darte un gran abrazo y que me zangolotees como a un niño y que tú me des mi primera bendición ya como sacerdote y yo te corresponda con mi primera bendición de mis manos ungidas. Le pido a Dios que nos conceda este sueño y la cual sirva para pagarte lo mucho que has hecho por mí y lo que te has sacrificado. Dicen que el sacerdote al momento de ungir a los enfermos y orar en sus últimos momentos, es la persona que lleva sus almas al encuentro con Cristo al momento de partir de este mundo, le pido a Dios también que me conceda en ese momento de dolor y tristeza y con el corazón quebrantado pero a la vez colmado de felicidad por saber a dónde se dirigen y el gozo que les espera, sea yo quien los entregue a Mamá y a Ti en los brazos de Jesús como pago a lo que ustedes mismos han hecho conmigo, que han guiado y entregado a su hijo en las manos de Jesús.

Papá tu sabes que te quiero y que te amo con todo el corazón, eres una columna en mi vida, eres parte de mi corazón y unas de las personas más importantes en mi vida, eres mi amigo, mi guía espiritual, mi compañero de aventuras y chiflazones, eres el que me sigue el juego, eres mi ejemplo a seguir, eres mi ángel guardián, eres mi Papá y eres un loco enamorado de Cristo como yo jajá.

 

 

si se preguntan porque soy como soy, todo se debe a ti, tu me enseñaste a ser un apostol de Cristo, a ser un custodio de la Virgen María, a ser muy feliz y espontaneo, y sobre todo a estar muy pero muy loco

Le pido a Dios que siga bendiciendo todas tus sueños y te de las fuerzas para seguir a delante y también le pido a nuestra Madre Santísima y mi madrina que te cuide y te cubra con su manto de amor.

Atte.

Tu hijo, Pepito