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El Pasaje del Buen Samaritano es una pedagogía de la solidaridad, la cual ocupamos hoy en día ante la indiferencia e individualidad que estamos viviendo no solamente en nuestro mundo, sino también entre los mismo cristianos, es por eso que el Papa Francisco nos asombra, motiva y alegra con su testimonio de buen samaritano con quien se cruce en su camino.

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« Jesús empezó a decir: «Bajaba un hombre por el camino de Jerusalén a Jericó y cayó en manos de unos bandidos, que lo despojaron hasta de sus ropas, lo golpearon y se marcharon dejándolo medio muerto. Por casualidad bajaba por ese camino un sacerdote; lo vió, tomó el otro lado y siguió. Lo mismo hizo un levita que llegó a ese lugar: lo vio, tomó el otro lado y pasó de largo. Un samaritano también pasó por aquel camino y lo vio; pero éste se compadeció de él. Se acercó, curó sus heridas con aceite y vino y se las vendó; después lo montó sobre el animal que él traía, lo condujo a una posada y se encargó de cuidarlo. Al día siguiente sacó dos monedas y se las dio al posadero diciéndole: «Cuídalo, y si gastas más, yo te lo pagaré a mi vuelta.». Jesús entonces le preguntó: «Según tu parecer, ¿cuál de estos tres fue el prójimo del hombre que cayó en manos de los salteadores?». El maestro de la Ley contestó: «El que se mostró compasivo con él.» Y Jesús le dijo: «Vete y haz tú lo mismo.» Lc. 10, 30-37

« Bajaba un hombre de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de salteadores, que, después de despojarle y golpearle, se fueron dejándole medio muerto.

  • Venía de Jerusalén (templo principal). Todo hombre viene de Dios.
  • Nuestra sociedad crea necesitados (no son culpables totalmente de su necesidad)
  • Están medio muertos ya que no viven, solo buscan sobrevivir.
  • Muchos hombres hacen acciones malas (salteadores) porque gente buena no hizo lo correcto y justo (ejemplo. Patrón que no paga bien).

Casualmente, bajaba por aquel camino un sacerdote y, al verle, dio un rodeo. De igual modo, un levita que pasaba por aquel sitio le vio y dio un rodeo

  • Amas a Dios (Sacerdote) pero no a tu hermano.
  • Conoces todo sobre Dios (levita) pero no reconoces a tu hermano.
  • Los dos vienen de estar con Dios (Jerusalén) pero no lo predican.
  • Ven solo a Dios en los templos y no en sus hermanos necesitados.

Pero un samaritano que iba de camino llegó junto a él, y al verle tuvo compasión

  • Samaritano (un pagano, distinta creencia o sin Dios). Un hombre cualquiera que no depende de una religión especifica para ver y ayudar.
  • llegó junto a él (no lo rodeo). No evita el sufrimiento o necesidad, la enfrenta.
  • Verle. No le fue indiferente, lo observo directamente, hizo conciencia de la presencia de un hermano necesitado. Vio un corazón herido.
  • Tuvo compasión. Fue sensible a la situación ajena, se puso en sus zapatos, sintió dolor por su hermano. Sintió propio el dolor del hermano.
  • Sin quedarse anclados en la pregunta acerca de las situaciones que lo llevaron a su condición de necesidad.
  • La solidaridad es una exigencia universal, más allá de las creencias y que por ello se convierte en punto de encuentro con hermanos de otras confesiones.

y, acercándose, vendó sus heridas, echando en ellas aceite y vino;

  • Se acerco. No se quedo expectante o marcando limites, mas bien salió de su zona de confort, de su camino, de sus compromisos y planes para ayudar.
  • Se acerco a un ser humano a una persona, hijo de Dios y hermano nuestro.
  • Lo toco y vendó sus heridas, no le dio asco, o miedo de alguna enfermedad, tampoco pena o temor a ser atacado por el necesitado.  Salió de si mismo.
  • Echo aceite. Para ello se necesita sobar para esparcir el aceite y hacerlo con suavidad, así se tiene que tratar al necesitado, con mucha bondad y amor, poco a poco reconfortando su dolor.
  • Y el vino se pone con delicadeza y cuidado para desinfectar la herida, lo cual provocara un dolor que es necesario para sanar. Así se debe de apoyar a un necesitado, con cuidado de no afectar su vida,  de dañarlo mas emocionalmente, siempre tratarlo como un ser humano y no como un proyecto de caridad, aunque para ayudarlo tendrá que sufrir algunos cambios en su vida.

y montándole sobre su propia cabalgadura, le llevó a una posada y cuidó de él. Al día siguiente, sacando dos denarios, se los dio al posadero y dijo: “Cuida de él y, si gastas algo más, te lo pagaré cuando vuelva.”

  • Al subirlo a su caballo, el tuvo que irse caminando. Sacrificarse por el necesitado incluso disponer de nuestros bienes para ayudar (no solo tiempo, se necesitan manos, dinero, ropa, auto, etc.).
  • Le llevó. No solamente le ayudo en su necesidad urgente, sino que lo llevo a un lugar donde le ayudarían a salir adelante. No contentarnos con una ayuda eventual, pasajera y sin compromiso, nos invita a asumir la rehabilitación de quienes, yacen a la vera del camino y no pueden valerse por sí mismos.
  • Cuidó de él. Has tocado un corazón y no puedes dejarlo, es un ser humano que se a conectado a ti y necesitas ver por él. No solo abandonarlo en algún lugar.
  • Al dejarlo en la posada, quiere decir que sin conocerlo y saber quien era (solo sabía que era un ser humano) dio la cara por él, se responsabilizo por lo que hiciera o necesitara.
  • Gasto aun mas. Después de dar su tiempo, cambiar planes, sacrificarse por él, aun así gasto mas para asegurarse que ese necesitado dejara de ser un necesitado. Ser eficaz al ayudar.
  • Cuando vuelva. Quiere decir que seguiría al tanto de lo que sucediera para asegurarse que todo resulto bien con esa persona.

La pedagogía del buen samaritano nos enseña a imitar a Jesús haciéndonos «prójimos» de todos, especialmente de los más necesitados.

Nos hace entender que la actitud básica para hacernos prójimo de los demás es el amor misericordioso y que la vivencia religiosa sin misericordia, está vacía.

Si no hacemos lo mismo que hizo el samaritano, toda nuestra Iglesia, nuestras creencias, nuestras oraciones, nuestra doctrina, nuestra fe estará destruida, vacía y sin fundamento. No valdrá nada

Los cristianos estamos llamados a ser los nuevos samaritanos, que superan la tentación del “pasar de largo”; que van más allá de elaborar bellas teorías sobre el pobre; que saben superar las distancias que los separan de otros cuando se trata de servir; que reconocen que antes que la norma está la persona humana y, que celebran en el culto la vida defendida y promovida cotidianamente. Estamos llamados a hacer presente el amor activo que viene de la experiencia de la misericordia y la generosidad, que nos implica una acción comprometida y una actitud dispuesta siempre a dar de más.

Les mando un muy fuerte abrazo y que Dios me los bendiga a todos.

Atte: Semi. Borre

“Vive el día de hoy, como quieras ser recordado el día de mañana”

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Esto fue lo que provoco un buen cura en 15 minutos, imaginenese en 24 horas… Es por eso que he decidió compartir este post con todos ustedes, espero que les agrade al igual que a mí. NUESTROS PEQUEÑOS GESTOS, PUEDEN HACER GRANDES CAMBIOS EN LA VIDA:

Llueve a cántaros en Roma. Me apresuro a tomar el autobús que me lleva a casa. Entro. Detrás de mí entra un buen cura.

Ya en el paradero lo había visto conversando con una señora que le decía que el Papa actual está mejor que Benedicto XVI. ¿Cuántas veces le habrán dicho esto? – me pregunté. El buen cura responde amablemente y sin gestos de fastidio, y eso que llueve desaforadamente. Llegado nuestro autobús se despiden como viejos amigos. ¿Qué le habrá dicho?

Aunque el autobús no está lleno, el buen cura no se sienta. Yo sí. Lo miro. Bordea los cuarenta, ni alto ni bajo ni gordo ni flaco, tiene un andar bobo y va vestido de cura. Me mira. Lo dejo de mirar. Me incomodo. El autobús emprende marcha. Su rostro es sereno, casi casi propenso a la sonrisa, diría; lo ojos son fáciles de encontrar porque no anda ensimismado (por ello ahora lo miro sólo de reojo). Tampoco se sumerge en un celular ni en breviario alguno. Resumo su presencia con una palabra: disponibilidad. Empiezo a desgranar mi rosario.

Un turista americano y su familia le preguntan al buen cura en qué paradero deben bajar para llegar a Piazza Venezia. ¡Obvio! ¿A quién más le podían pedir información si todo el resto del autobús tiene cara de puñete? (¿Me debo incluir?) El sacerdote hace ademán de saber que el paradero está cerca pero duda. Voltea y me lo pregunta a mí.  “En la próximo parada” – le respondo a contrapié. El cura agradece y en un italiano masticado me dice:“Son cosas que ya debería saber”. Sonreimos. Me doy cuenta que es un buen curaamericano.

La conversación entre connacionales se prolonga por el lapso de pocos minutos y termina en despedida con besos y abrazos. Este cura me está llamando la atención; pero no sólo a mí, hay una familia de alemanes que no deja de mirarlo. ¡y el tipo no es guapo ni esbelto! Es sólo un buen cura. Inicia un nuevo dialogo con los alemanes, esta vez la temática parece religiosa. El cura explica. Yo no lo miro. Miro a la familia. ¡Están felices escuchando! En el grupo hay dos jóvenes de 15 años que no le quitan la mirada de encima. Me viene a la mente el pensamiento que tal vez esa sencilla situación pueda contribuir a la vocación sacerdotal de uno de ellos. Sólo Dios lo sabe.

Los alemanes se bajan conmigo y todos saludamos al buen cura a través de la ventana. Él me mira un poco sorprendido por la efusividad de mi saludo pero si fuese menos tímido lo hubiera abrazado. En 15 minutos ese cura no sólo hizo apostolado a medio autobús sino que también me renovó en mi vocación a la vida consagrada y a través de este post tal vez toque el corazón de muchas personas más. ¿Se imaginará todo el bien que hizo en ese cuarto de hora? ¿Será consciente del potencial que tienen 24 horas en su vida? ¡Qué lindo y qué imponente pensar en un ejército de buenos curas andando por ahí!… en los autobuses y metros de la existencia humana.

Me olvidé de mencionarlo, antes de bajar del autobús le tomé una mala foto y publiqué un Tweet (miren la expresión de la niña) Aquí van:

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FUENTE: http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=31456

Les mando un muy fuerte abrazo y que Dios me los bendiga a todos.

Atte: Semi. Borre

“Vive el día de hoy, como quieras ser recordado el día de mañana”