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confesionBuenos Días a todos!!!

Ahora que estamos en cuaresma es el tiempo ideal para confesarse, y es común recibir muchas preguntas o dudas sobre cómo confesarse, es por eso que les comparto de una manera muy, pero muy práctica y concisa la manera de confesarse con un Sacerdote:

Advierto que esto es solo un posible esquema para la Confesión ya que puede variar.

El Sacerdote dice “Ave María Purísima”.

El Penitente dice “Sin pecado concebida”, y se santigua.

Y puede continuar diciendo:

“El Señor esté en tu corazón para que te puedas arrepentir y confesar humildemente tus pecados”. Puede decir el Sacerdote.

Y a continuación el Penitente, se acusa de sus pecados.

Luego el confesor da los consejos oportunos al penitente, le impone la penitencia e invita a manifestar su contrición, diciendo, por ejemplo:

“Jesús, Hijo de Dios, ten compasión de mi que soy un pecador”.

El sacerdote absuelve al penitente mientras dice:

“Dios, Padre misericordioso, que reconcilió consigo al mundo por la Muerte y la resurrección de su Hijo y derramó el Espíritu Santo para la remisión de los pecados, te conceda, por el misterio de la Iglesia, el perdón y la paz.

Y YO TE ABSUELVO DE TUS PECADOS EN EL NOMBRE DEL PADRE Y DEL HIJO, + Y DEL ESPÍRITU SANTO”.

“Amén”, responde el Penitente.

“Vete en paz”, concluye el Sacerdote.

El tiempo de cuaresma es el momento oportuno para buscar la conversión de nuestras vidas y comenzar de nuevo, ser mejores personas y qué mejor que con la ayuda del Sacramento de la confesión para comenzar fortalecidos con la gracias de Dios que nunca nos abandona y nos anima a resucitar junto con ÉL como hombres nuevos.

Les mando un muy fuerte abrazo y que Dios me los bendiga a todos.

Atte: Semi. Borre

“Vive el día de hoy, como quieras ser recordado el día de mañana”

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Ahora después de haber pasado esta fabulosa semana santa les mando esta reflexión que va dedicada especialmente a todos mis hermanos de la MISIÓN SANTIAGO.


Ser misionero, no es una moda, ni una profesión. Ser misionero es un estilo de vida, dedicada al servicio de Dios, que adoptamos durante una semana.

Una semana en la que conoces por primera vez lo que es el verdadero servicio a los demás. Donde encuentras, una comunidad que te quiere desde el instante en que pisas esa tierra. Una comunidad que te espera con las puertas abiertas de su casa, y una mesa servida con el esfuerzo y sudor de toda una familia, que solo busca una forma de decir gracias. Una comunidad que te permite no solo ser su misionero, sino también su amigo y hermano durante una semana.

Y donde un grupo de desconocidos viven junto contigo carencias, trabajos y sacrificios. Con los que también bromeas, ríes, oras y lloras.  Desconocidos que después de todo esto, no podrás decirles de otra manera más que amigos y hermanos misioneros.

Por eso si me preguntan ¿Qué es un misionero? No diré nada, porque no lograrían entenderlo, ni yo sé si sabría qué contestar. Pero algo si sé, sé que no es una aventura o compromiso como católico,  es algo, algo que se tiene que sentir, algo que se tiene que vivir, paro poder decir: Yo fui, soy y seré por siempre un misionero.

Gracias comunidad de Santiago por acogernos como si fuéramos sus hijos.

Gracias frate de Misiones por vivir esta experiencia conmigo, por hacerme sentir por primera vez como un pastor,  nunca los voy a olvidar.

Y gracias mi Dios por esta maravillosa experiencia, neta que te pasaste…

Espero que esto les ayude a vivir con todo nuestro corazón el verdadero sentido de la semana santa.

Les mando un muy fuerte abrazo y que Dios me los bendiga a todos.

Atte: Semi. Borre

“Vive el día de hoy, como quieras ser recordado el día de mañana”

En la Misa de este domingo recordamos de una manera especial la alegría de la Resurrección. Se enciende el Cirio Pascual que representa la luz de Cristo resucitado y permanecerá prendido hasta el día de la Ascensión, cuando Jesús sube al Cielo.

El Domingo de Resurrección o de Pascua es la fiesta más importante para todos los católicos, ya que con la Resurrección de Jesús es cuando adquiere sentido toda nuestra religión.

¿Por qué es tan importante esta fiesta?

San Pablo nos dice: “Si Cristo no hubiera resucitado, vana seria nuestra fe” (I Corintios 15,14). Si Jesús no hubiera resucitado, sus palabras hubieran quedado en el aire, sus promesas hubieran quedado sin cumplirse y dudaríamos que fuera realmente Dios.

La Resurrección de Jesús es un hecho histórico, cuyas pruebas entre otras, son el sepulcro vacío y las numerosas apariciones de Jesucristo a sus apóstoles. Como Jesús sí resucitó, entonces sabemos que venció a la muerte y al pecado; sabemos que Jesús es Dios y que nosotros resucitaremos también, ganó para nosotros la vida eterna y de esta manera, toda nuestra vida adquiere sentido.

Cuando celebramos la Resurrección de Cristo, estamos celebrando también nuestra propia liberación, la derrota del pecado y de la muerte. En la resurrección encontramos la clave de la esperanza cristiana: si Jesús está vivo y está junto a nosotros, ¿qué podemos temer?, ¿qué nos puede preocupar?

Cualquier sufrimiento adquiere sentido con la Resurrección, pues podemos estar seguros de que, después de una corta vida en la tierra, si hemos sido fieles, llegaremos a una vida nueva y eterna, en la que gozaremos de Dios para siempre.

La Resurrección es fuente de profunda alegría. A partir de ella, los cristianos no podemos vivir más con caras tristes. Debemos tener cara de resucitados, demostrar al mundo nuestra alegría porque Jesús ha vencido a la muerte.

La Resurrección es una luz para los hombres y cada cristiano debe irradiar esa misma luz a todos los hombres compartiéndoles la alegría de la Resurrección por medio de sus palabras, su testimonio y su trabajo apostólico.

¿Cómo se celebra el Domingo de Pascua?

Se celebra con una Misa solemne en la cual se enciende el cirio pascual, que simboliza a Cristo resucitado, luz de toda la humanidad. En algunos lugares, muy de mañana, se lleva a cabo una procesión que se llama “del encuentro”. En ésta, un grupo de personas llevan la imagen de la Virgen y se encuentran con otro grupo de personas que llevan la imagen de Jesús resucitado, como símbolo de la alegría de ver vivo al Señor.

También se acostumbra la regalar huevos de dulce o chocolate a los niños y a los amigos. A veces, también se buscan huevitos escondidos cómo símbolo la búsqueda de todo cristiano de Cristo resucitado.

¿De dónde surge la tradición de los “huevos de Pascua”?

Los primeros cristianos hacían sacrificios durante la Cuaresma para purificar su alma. Uno de estos sacrificios era no comer huevo. Entonces, el día de Pascua, salían de sus casas con canastas de huevos para regalar a los demás cristianos coloreados de rojo para simbolizar la alegría de Pascua. Todos se ponían muy contentos, pues con los huevos recordaban que estaban festejando la Pascua, la Resurrección de Jesús.

Hay que hacer un esfuerzo por dar a esta tradición su verdadero sentido, para que así, los niños descubran cuál es el motivo de dar y recibir huevos de Pascua. No hay que olvidar que el motivo de alegría de estas festividades es que ¡Jesús resucitó!

Propósitos:

Algunos propósitos de este día y para siempre, pueden ser:
– Identificar un área de oportunidad en la vivencia de nuestra fe y hacer un propósito de mejora, para resucitar con Cristo.
– Conservar una actitud alegre y buen trato a los demás que muestre que estamos felices.
– Encender el cirio pascual en casa como recordatorio de que Jesús está vivo entre nosotros.

Espero que esto les ayude a vivir con todo nuestro corazón el verdadero sentido de la semana santa.

Les mando un muy fuerte abrazo y que Dios me los bendiga a todos.

Atte: Semi. Borre

“Vive el día de hoy, como quieras ser recordado el día de mañana”

El sábado santo es un día de oración junto a la tumba esperando la resurrección. Es día de reflexión y silencio. No se celebra la Misa, por lo que los altares se conservan totalmente desnudos, las imágenes se cubren y los sagrarios están abiertos y vacíos en señal de la muerte de Jesús. No puede darse la Comunión (únicamente a las personas que estén prontas a morir) hasta la Vigilia Pascual, que se celebra por la noche.

Acompañar a María

El sábado santo es el día de la soledad de María. Para ella sigue la pasión en su alma. Sufre con el recuerdo de cada uno de los gestos de su Hijo, sus quejidos, sus palabras. Sabe que ha triunfado, pero ella está sola, Él no está con ella. María permanece fiel en su dolor pensando en las palabras de su Hijo: “al tercer día resucitaré”.

Pensando en el dolor que María vivió este día, se acostumbra acompañarla a través del rezo del Santo Rosario, como manera de unirnos a su dolor y permanecer con ella en espera de la resurrección.

La Vigilia Pascual

Por la noche se celebra la Vigilia Pascual la cual nos introduce en el domingo más importante de la historia, el de la Pascua de Cristo.

Después de la Vigilia solemne o espera nocturna de la resurrección, se desborda la alegría pascual que dura los cincuenta días subsiguientes.

Esta celebración suele ser larga, pero en la medida en que comprendamos su significado podremos vivirla con mayor devoción. Tiene cuatro partes importantes:

1. Celebración del fuego nuevo. Al iniciar la celebración, el sacerdote enciende un fuego nuevo con el que prende el cirio pascual, que representa a Jesús. Sobre el cirio, marca el año y las letras griegas “Alfa” y “Omega”, que significan que Jesús es el principio y el fin del tiempo y que este año le pertenece.

Con la luz del cirio pascual se encienden las demás velas y se camina en procesión, guiados por el sacerdote con el cirio pascual. Esto representa al pueblo que camina por las tinieblas iluminado por la luz de Cristo.

Ya en el templo, el sacerdote recita o canta el Pregón Pascual que es un poema muy antiguo (escrito alrededor del año 300) que proclama a Jesús como salvador.

2. Liturgia de la Palabra. Se acostumbra leer siete lecturas. Esta es una manera de conocer más a fondo nuestra historia y recordar el camino de amor que Dios ha seguido desde el momento que nos creo, hasta el cumplimiento de su promesa de no dejarnos solos, con la venida de Jesús al mundo.

3. Liturgia Bautismal. Se bendice el agua, la cual nos recuerda nuestro Bautismo, que es cuando pasamos a formar parte de la familia de Dios. Esta liturgia nos invita a renovar nuestras promesas y compromisos bautismales: renunciar a Satanás, a sus seducciones y a sus obras y confirmar nuestra entrega a Jesucristo.

4. Liturgia Eucarística. En este momento Jesús desciende a la hostia en la última parte de la Vigilia Pascual, para entrar en nosotros y poder dialogar de corazón a corazón. Con la Eucaristía se termina el ayuno cuaresmal: Jesús se da a sí mismo como alimento de vida eterna a su Iglesia. La celebración de la Eucaristía es el punto culminante de la Vigilia porque es el sacramento pascual por excelencia, memorial del sacrificio de la Cruz, presencia de Cristo resucitado y pregustación de la pascua eterna.

Después de recorrer cada parte de esta celebración litúrgica, podemos decir que bien vale la pena este tiempo que pasamos en familia como Iglesia celebrando la cercanía de Dios que resucita liberándonos de la muerte y abriéndonos las puertas del cielo, el recordar la historia de nuestra salvación, renovar las promesas de nuestro Bautismo y recibir a Cristo mismo en la Eucaristía.

Que esta Vigilia Pascual sea la oportunidad para agradecer sinceramente a Cristo su sacrificio y su resurrección.

Propósitos:

Algunos propósitos de este día y para siempre, pueden ser:
– Participar en familia en la Vigilia Pascual.
– Recordar el día de nuestro Bautismo y renovar con entusiasmo nuestro compromiso como cristianos.
– Vivir los sábados junto a María, a través del rezo del Rosario en familia.

Espero que esto les ayude a vivir con todo nuestro corazón el verdadero sentido de la semana santa.

Les mando un muy fuerte abrazo y que Dios me los bendiga a todos.

Atte: Semi. Borre

“Vive el día de hoy, como quieras ser recordado el día de mañana”

Este día recordamos la Pasión de Jesús: su aprehensión, los interrogatorios de Herodes y Pilato, la flagelación, la coronación de espinas y la crucifixión.

El amor apasionado con que Dios nos ama, llega a ser en la Cruz un amor radical, que ama incluso a los pecadores. Por nosotros, Cristo se entrega libremente en manos de sus enemigos. Jesús muere en la cruz para salvarnos del pecado y darnos la vida eterna.

El sacrificio de la cruz se vuelve a vivir en cada Eucaristía, por medio de ella, Jesús sigue vivo y permanece con nosotros.

¿Cómo podemos vivir este día?
• La Iglesia manda guardar el ayuno y la abstinencia.
• Rezar el Vía Crucis y meditar las Siete Palabras de Jesús en la cruz.
• Participar en la Liturgia de la Adoración de la Cruz.
• Acompañar a Jesús en su sufrimiento, a través del silencio y la reflexión.
• A las tres de la tarde, recordar la crucifixión de Jesús rezando el Credo.

El Via Crucis

Suele celebrarse durante la mañana o al mediodía.

Esta tradición pretende reavivar los momentos de la entrega de Jesús por nuestra Redención. Nos muestra por una parte, el dolor humano en su más alto grado y las repercusiones más trágicas que puede tener el pecado de la humanidad. Pero también, es ejemplo perfecto del amor en su expresión más generosa y más heroica, la muerte en su más cruel victoria y en su derrota definitiva.

Esta tradición busca propiciar una actitud de profunda compasión ante los sufrimientos de los demás, que nos lleve a ser agradecidos por todo lo que hemos recibido y a ser más generosos con los demás, para identificarnos con Cristo, quién padeció y dio su vida por todos.

Celebración de la Pasión del Señor

El viernes y sábado en la mañana se omite por completo la celebración de la Misa, únicamente alrededor de las tres de la tarde, se celebra la Pasión del Señor. Esta celebración consta de tres partes:

1. Liturgia de la Palabra: Se proclama la lectura de la Pasión según San Juan, el único apóstol que estuvo al pie de la Cruz con María y las santas mujeres. Esta lectura constituye el centro de la celebración de este día. También se lee la oración universal de los fieles, donde se pide por la salvación para todas las personas del mundo.

2. Adoración de la Cruz: A través de la cruz, que representa a Cristo, adoramos a Jesús. La Cruz es el símbolo por excelencia de la pasión de Jesús y de su entrega amorosa por nosotros. La adoración no va dirigida al pedazo de madera sino a Cristo a quien representa, ya que les estamos inmensamente agradecidos por haber padecido por nuestra salvación.

3. Comunión: Se imparte la comunión pero no hay consagración.

Las siete palabras

Esta devoción consiste en reflexionar en las últimas siete frases que pronunció Jesús en la cruz, antes de su muerte que son el testamento que nos deja al morir y emprender su partida al Padre:

1. Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen. Jesús nos dejó una gran enseñanza, Él nos ha perdonado grandes pecados, por lo que nosotros debemos perdonar a los demás. Nos invita a no devolver nunca mal por mal, a perdonar siempre, a ser “héroes del perdón”.

2. En verdad te digo, que hoy estarás conmigo en el paraíso. El buen ladrón, nos da ejemplo de que nunca es tarde para la conversión, aprovechemos estos momentos para pedirle a Jesús que se acuerde de nosotros y reconciliarlos con Él, teniendo la certeza que nos espera con los brazos abiertos.

3. Mujer ahí tienes a tu hijo. Ahí tienes a tu Madre. En Juan estamos representados todos, por lo que María es Madre de cada uno de nosotros. Ella, del mismo modo que estuvo junto a Jesús en la Cruz, nos acompaña en nuestras dificultades y dolores con todo su amor de madre.

4. Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? Jesús era capaz de ver lo que estaba sucediendo y por eso clama ¿Por qué? Es el grito del justo que sufre en el mundo ante un Dios que calla y que no interviene para salvarlo. Jesús recoge en ese grito todos nuestros dolores y sufrimientos, todos aquellos momentos en que nos hemos sentido solos y abandonados. Pero Cristo ha venido para que haya justicia, a traer la salvación y la gloria eterna para todos aquellos que crean en Él. Dios no nos ha abandonado, con la venida de su Hijo y su sacrificio en la Cruz, nos ha mostrado que está muy cerca de nosotros.

5. ¡Tengo sed! El Evangelio dice que estas palabras fueron pronunciadas “para que se cumpliera la Escritura”. Jesús, más que tener sed en su cuerpo, deseaba terminar la misión que Padre le ha encomendado. Con esto nos invita a desear hacer lo que Dios quiere de nosotros, pedirle que nos permita ver su voluntad y nos ayude para poder cumplirla.

6. Todo está cumplido. Con su muerte, libremente asumida, Jesús cumple hasta el final la misión que había recibido del Padre. En ocasiones confundimos la libertad con “hacer lo que queremos”. No hay buen viaje por la vida sin los mapas de la voluntad de Dios. Es cierto que muchas veces marcan rutas estrechas, pero son las que nos llevan al puerto de la verdadera felicidad.

7. Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. Jesús muere con serenidad, con paz, su oración es de confianza en Dios, pues sabe que ha cumplido su voluntad. Se abandona en las manos de su Padre. Este día, practiquemos ese abandono en las manos amorosas del Padre quien será capaz de darnos paz y serenidad, incluso en los momentos que parezcan más difíciles.

Propósitos:

Algunos propósitos de este día y para siempre, pueden ser:
– Hacer pequeños sacrificios en reparación de nuestras faltas y las los demás.
– Meditar el Via Crucis.
– Pedir perdón y perdonar alguna persona con la que tengamos alguna diferencia.

Espero que esto les ayude a vivir con todo nuestro corazón el verdadero sentido de la semana santa.

Les mando un muy fuerte abrazo y que Dios me los bendiga a todos.

Atte: Semi. Borre

“Vive el día de hoy, como quieras ser recordado el día de mañana”

Este día recordamos la Última Cena de Jesús con sus discípulos. Con la misa por la tarde del Jueves Santo, da inicio el triduo pascual, que son los tres días de preparación a la Pascua, y el comienzo de su celebración.

En esta fiesta de modo especial, Jesús nos invita a cenar con Él, así como lo hizo con sus discípulos. Para celebrar esta fiesta conviene prepararnos espiritualmente para vivir intensamente la Misa, confesarnos previamente y recibir la Sagrada comunión, pues nosotros también somos sus discípulos y Jesús quiere compartirnos su Cuerpo y su Sangre.

Los grandes hechos que celebramos el Jueves Santo son:

a. La Institución de la Eucaristía
b. La Institución del sacerdocio
c. El mandato del Señor sobre la caridad fraterna
d. La oración en el Huerto de Getsemaní.

a. Institución de la Eucaristía

Jesús se reunió con sus discípulos para celebrar la Pascua, que era cuando el pueblo judío recordaba el haber sido liberados de los egipcios.

Durante esta cena, Jesús celebra la primera consagración al convertir el pan y el vino en su Cuerpo y en su Sangre. Con las palabras “Haced esto en memoria mía” instituye la Eucaristía, ya que les está pidiendo a sus discípulos que continúen compartiendo el pan y el vino como Él les ha mostrado. De esta manera les demuestra a ellos, y a todos nosotros, que nos ama tanto que quiere quedarse con nosotros por siempre.

b. Institución del sacerdocio

Jesús también instituye el sacerdocio cuando les dice a sus apóstoles: “Haced esto en memoria mía”. Estas fueron las palabras que un grupo de doce hombres escucharon en el primer jueves santo de la historia y han sido repetidas por más de dos mil años por los sacerdotes en la Santa Misa. Así el milagro de la última cena, se repite en cada Eucaristía.

c. El mandato del señor sobre la caridad fraterna

Mientras estaban cenando, Jesús se levantó de la mesa, se quitó el manto y se ciñó una toalla, echó agua en una palangana y se puso a lavar los pies a sus discípulos (Jn 13, 2-5). 

Jesús lava los pies a sus discípulos en señal de humildad, porque en aquel entonces sólo los esclavos eran quienes lavaban los pies. Con esto, Cristo nos dio un gran ejemplo, nos enseñó que la labor del cristiano es ayudar a los demás con una actitud de servicio, amor y humildad.

En la celebración de este día, la liturgia nos recuerda este gesto, cuando durante la Misa después de la homilía, el sacerdote lava los pies de doce personas repitiendo lo que hizo Jesús.

d. La oración en el Huerto de Getsemaní

Una vez celebrada la Última Cena, llegada la noche, Jesús se retiró, junto con Pedro, Santiago y Juan a orar en el Huerto de Getsemaní. Fue ahí donde Jesús aceptó cargar con los pecados de toda la humanidad antes de su Pasión. La agonía que padeció en estos momentos fue inmensa, sufría a tal grado que sudó gotas de sangre. Aún así, aceptó seguir adelante: “No se haga mi voluntad, sino la Tuya”. Con su ejemplo Jesús nos enseña cómo debemos orar, no sólo recitando frases bonitas o buscando satisfacer el propio egoísmo, sino haciendo oraciónaunque haya situaciones que no entendamos y confiando plenamente en lo que Dios nos pide.

La liturgia nos recuerda estos momentos cuando al terminar la Misa, después de hacer una procesión con el Santísimo, se invita a los fieles a hacer oración frente al Santísimo Sacramento, como símbolo de acompañamiento a Jesús en su agonía en el Huerto de Getsemaní.

Propósitos:

Algunos propósitos de este día y para siempre, pueden ser:
– Prepararme cada día para recibir mejor la Sagrada Eucaristía.
– Asistir con mayor disposición a la Santa Misa.
– Visitar con más frecuencia a Jesús en el sagrario.

Son muchas las devociones eucarísticas, vivirlas y fomentarlas, es la mejor manera de tratar al Señor, de hacer crecer nuestro amor por Él y de llevar a otros hasta su presencia.

Espero que esto les ayude a vivir con todo nuestro corazón el verdadero sentido de la semana santa.

Les mando un muy fuerte abrazo y que Dios me los bendiga a todos.

Atte: Semi. Borre

“Vive el día de hoy, como quieras ser recordado el día de mañana”

Excelente vídeo para tomar conciencia del amor de Jesús que se ve plenamente manifestada en esta semana santa y que reflexionamos en la cuaresma. Hechale un vistazo y dime si no es muy grande el amor de Dios…

Les mando un muy fuerte abrazo y que Dios me los bendiga a todos.

Atte: Semi. Borre

“Vive el día de hoy, como quieras ser recordado el día de mañana”