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Hay cosas con las que sueñas toda la vida, hay otras que van apareciendo en el momento, pero hay otras que simplemente son sueños inalcanzables, utópico, sueños que simplemente están ahí alojados en el corazón, me refiero a esos sueños que la mayoría de las personas tienen pero que nos acostumbramos a pensar que son muy difíciles, casi imposibles de realizar, por ejemplo,  ¿Quién no ha soñado con subir el Everest? o ¿ser astronauta? En esta ocasión yo quiero hablar de un sueño que lo denominan el Everest de los corredores y que sin duda al terminarlo dicen que te sentirás en el cielo brillando con tu propia luz como una estrella, un sueño  al que llaman “Maratón”. Una prueba de resistencia, fuerza y velocidad, que consiste en correr 42.195 kilómetros.

Antes de seguir leyendo te invito a ver este vídeo: “Tu puedes vivir tu sueño”

“El mejor placer en la vida es hacer las cosas que la gente dice que no podemos hacer” (Walter Bagehot). Hace un año, correr un maratón era uno de esos sueños imposibles, ahora estoy a unos días de hacerlo realidad, así es, el próximo 8 de diciembre me probare que no hay sueños imposibles, Corro porque antes de que me lo dijeran, de alguna manera mi corazón ya sabía que nada es imposible  y que solo tenía que hacerlo, cuando llegue a la meta dejare de ser el hombre que soy para convertirme en algo que aún no tengo ni idea, ya que la persona que inicia el maratón no es la misma persona que lo acaba, pero estoy seguro que seré mucho mejor, tal vez tendré mas esperanza, autoestima, seguridad, salud, no lo sé, pero lo que sí sé, es que estos 42.195 kilómetros me han ayudado tremendamente a lo largo de este año que me he estado entrenando para correrlo. ¿Se pueden imaginar lo que es comenzar una preparación para un sueño imposible? Créanme, es algo raro, es un sentimiento de incredulidad, de chiste, solemos reírnos de los propósitos de año nuevo, bueno, creo que esto es aún más inaudito. Para lograr algo extraordinario no basta con planear y actuar, también es necesario soñar y creer.

Estos 42.195 kilómetros me han ayudado encontrarme con Dios durante los entrenamientos de una manera que nunca imagine, empezando por que Dios es mi coach, así lo llamo yo en mi oración y ahora en los entrenamientos, cada vez que me tocaba correr una distancia larga me tenías platicando con Dios, pidiéndole fuerzas para no detenerme, o dándole gracias cuando cruzaba el kilómetro al que nunca había llegado, no sé si fue el cansancio o la deshidratación pero juro que en varias ocasiones vi a Jesús corriendo a mi lado; Jesús tiene la capacidad de hacerte soñar y de demostrarte que se pueden hacer los sueños realidad. Y esto no lo es todo, cada vez que superas un límite, ya sea a los 15, 21, 28 o 32 kilómetros vas descubriendo de lo que estas hecho, vas descubriendo que no estás solo (aparte de tu amigo el “dolor” que nunca te abandona jeje) Dios siempre va contigo, y esta experiencia, esta sensación no termina en el entrenamiento, sino que te lo llevas contigo, a todas partes. Sin duda mi espiritualidad ha cambiado, ha madurado o más bien ha recibido una actualización ya que mi modelo de mente, espíritu y corazón se ha renovado con el entrenamiento. Si eres una persona con muchos sueños no dudes en invitar a Jesús como tu aliado y socio.

Estos 42.195 kilómetros me han solucionado infinidad de problemas y preocupaciones, si buscas despejar tu mente no hay nada mejor que correr, si quieres estar feliz y de buen ánimo, corre! (Bailar y correr sacude la composición química de la felicidad), si quieres encontrar la solución a algún problema en tu vida corre!! Y muy pronto se habrá ido!, si quieres tener la mejor conversación de tu vida contigo mismo, corre!!! Si quieres conocer a la persona más especial y compleja que tienes dentro, correeee!!!!!! Todo lo que necesitas saber sobre ti mismo, lo puedes aprender en 42.195 kilómetros. Creo que es debido a esto por lo que muchos no quieren correr ya que ahí en el camino estás sólo tú, el pavimento y tu voluntad y te encuentras con el miedo de enfrentarte a tus problemas, a enfrentarte a tus miedos o descubrir cosas en tu interior, ya que cuando uno corre, no hay nada que te separe de tu conciencia, nada que te distraiga de tus problemas, no hay nada que te impida ver lo que realmente eres, y es cuando descubres que el único enemigo y contrincante, aliado y amigo eres tú mismo. Correr es más que un deporte, correr es una manera de entender la vida, dicen que el deporte es mental es por eso que se necesita estar un poco loco para esto.

BORRES GUMP

Estos 42.195 kilómetros no solo me han ayudado a mí, sino también a todos los que van detrás de mí, no tienen idea de cuanta gente puede salir contagiada por tus acciones, ¿Cómo te sentirías al ver a tu vecino entrenar todas las mañanas para subir el Everest? ¿Qué harías si ves a tu mejor amigo pasar las pruebas para ser astronauta? Estoy seguro que te darán ganas de hacer lo mismo, de alguna manera la locura y los sueños se contagian y más, si son de ese tipo de sueños que todos tienen pero que nadie se atreve a realizarlos. Durante estos 42.195 kilómetros han hecho que en el Seminario me llamen Forrest Gump o Borres Gump, al principio también me decía que estaba loco y aun lo hacen, pero ahora me preguntan que cómo lo hice y cómo pueden ellos comenzar, y uno termina compartiendo lo que ha vivido y aprendido, además les recomiendo que nunca se comparen con los demás, es mejor compararse con la persona que eras ayer. Así descubres que estos 42.195 kilómetros no solo impactan tu vida, terminan impactando tu mundo y terminas siendo el primer seminarista maratonista, y no solo eso, descubrí que un Sacerdote de Monterrey y yo (los de la siguiente foto. Padre Paco Gomez y yo con el Obispo) somos los únicos locos que se atreven a correr un maratón. Aspira a algo increíble para lo cual tendrá que transpirar mucho pero sin duda acabaras inspirando al mundo, atrévete a ser inspiración pura, conviértete en una oración respondida de Dios hacia los demás o como una buena amiga me dijo, “una bendición con patas que usa tenis nike”

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Para correr 42,195 kilómetros necesitas estar loco y tener motivaciones, bueno no es estrictamente necesario estar loco, pero ciertamente ayuda. Las motivaciones son los que encienden tu corazón y te arrastran a hacer lo imposible. Yo estoy corriendo por una persona muy especial (la cual omitiré el nombre porque es una sorpresa), para demostrarle que si se puede, que los sueños se hacen realidad, y ser su héroe por un día. El mundo está lleno de héroes, quizás tú seas alguno de ellos para alguien; también corro como parte de mi proyecto de vida personal en la cual he trabajado durante este año de entrenamiento mi autodisciplina, mi responsabilidad, mi determinación y constancia, mi humildad, mi ascesis, he fortalecido mi espíritu y he recobrado la salud que había perdido, esto me recuerda a una frase de un escritor uruguayo “Somos lo que hacemos. Pero sobre todo, somos lo que hacemos para cambiar lo que somos”; y también corro por los demás, desde que decidí entrar al seminario y entregar mi vida a Dios para ser Sacerdote he descubierto que ya no me pertenezco, soy de Cristo y esto me hace ser totalmente para los demás, esto es una gran responsabilidad porque tu vida comienza a ser un faro, como una estrella de Belén que guía a los demás para ayudarles a encontrarse con Jesús, y es por eso que al correr este Maratón, al  realizar este sueño, mi alegría se convertirá en una estrella que irradia mucha luz por lograr su sueño, y causara que la gente tenga curiosidad por lo que me impulsó, que los lleve a preguntarme por qué no soy normal, a qué se debe tu entrega incansable por hacer tantas locuras para lograr llevar a Jesús a todos los rincones!!! Y terminen descubriendo el motivo de mi locura, el cual es Dios el que pone los sueños en mi corazón, la fuerza en mi cuerpo y la sabiduría en mi mente y también, en mi caso, el que pone las alas en mis tobillos. Solo el que comparte mi pasión entiende mi locura; estas son mis motivaciones, estos son los sueños dentro de mis sueños que me empujan a enfrentarme a mis propios límites, un corredor debe correr con sueños en su corazón, te invito a buscar los tuyos.

Vivir es cosa seria, disfrutarlo es el chiste, debido a eso quiero vivir todos mis sueños. Muchos sueñan con correr un maratón, mientras que otras se levantan, entrenan y lo corren. Es por eso que la distancia entre querer y el poder se acorta con el entrenamiento. Es interesante como comienza todo: primero todo se emprende como un juego, el juego se hace divertido, la diversión se convierte en disciplina, la disciplina forma tu carácter y el carácter define a tu persona y creo que todo esto es también una de las partes hermosas de correr un maratón, correr es real y relativamente simple pero no es fácil, tienes que cambiar muchas horas de sueño por un sueño más grande, madrugar a las 3am para poder correr, entrenar bajo la lluvia volviendo nuevamente a ser un niño, correr en frio y ver las expresiones en los rostros de tus hermanos que constatan que estas verdaderamente loco por tus sueños, disfrutar como nunca la ducha después de entrenar, hacer cosas que la gente común no quiere hacer para mañana poder hacer cosas que la gente común no podrá hacer, o descubrir que el correr es muy agradecido pero si lo dejas de hacer algunos días, este se olvida de ti y terminas perdiendo la condición, o cuando corres y comienzas a sentirte bien en las carreras largas llegas a comprender que esa sensación de bienestar pronto pasara y regresará el dolor, pero lo mejor del entrenamiento y que ningún corredor  te lo puede negar es el gozo de andar descalzo después de entrenar. Muchos se reirán de ti y de tus sueños, solo asegúrate de ser tú el último en reír cuando contemples tus sueños hechos realidad. Tal vez no seré el más rápido en el maratón, ni tendré el mejor de los tiempos, pero eso sí, no habrá nadie que lo disfrute tanto como yo.

Soy un cazador de sueños, me dedico a perseguir mis sueños y este es mi sueño de 42.195 kilómetros, es mi sueño de correr un maratón, si fuera fácil no sería un sueño.

El único consejo que te quiero dar es, que no sigas tus sueños… mejor correee!!! Por ellos

 El mundo ya es mejor nada más porque te atreves a soñar!

Antes de terminar quiero compartirte también este vídeo para que entiendas mucho mejor lo que vive un maratonista:

Los invito a todos los que puedan y quieran a ser testigos de mucho sueños imposibles haciéndose realidad, sería muy especial para mí poder compartir con ustedes este gran momento de mi vida, donde voy a intentar hacer algo que pocos logran y son mucho menos los que lo intentan; me encantaría verlos y escuchar sus porras, ver sus pancartas o simplemente escuchar sus palabras al final de la carrera. No creo que batallen en distinguirme entre los demás corredores ya que tendré una playera deportiva  clericalizado, que al frente dice “seminarista” y en la parte de atrás “Semi Borre” y “Dios es mi coach” aunque estuve tentado de ponerle “si lee esto en el suelo, favor arrástrelo hasta la meta!” o “se acerca el final, arrepiéntete de tus pecados” jaja. Hice esta playera porque no veo una mejor oportunidad para dar testimonio de mi vocación y de que es Jesús quien me mueve. Creo que va causar un revuelo el ver a un seminarista corriendo a tu lado jaja.

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El maratón se realizara el domingo 8 de diciembre, comenzara a las 7am en el parque fundidora de Monterrey, pero para que no estés toda la mañana esperando, yo cálculo llegar a la meta como a las 11:30am, ahí es donde podrías ser testigo de este suceso, podría llenar páginas enteras de buenas razones pero nada, nada te lo explicaran mejor que mirarme a los ojos cuando cruce la meta. ¿Has visto a alguien subir el Monte Everest?… te espero ese domingo y podrás ver la expresión en el rostro de alguien que lo ha logrado.

Les mando un muy fuerte abrazo y que Dios me los bendiga a todos.

Atte: Semi. Borre

“Vive el día de hoy, como quieras ser recordado el día de mañana”

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Hola a todos!!!

Son pocos los vídeos que realmente me apasionan y logran encender mi corazón y que me arrojan a las calles a hacer lokuras. sin duda este es uno de ellos: “Tú puedes vivir tu sueño” un vídeo que habla por sí solo….

Les mando un muy fuerte abrazo y que Dios me los bendiga a todos.

Atte: Semi. Borre

“Vive el día de hoy, como quieras ser recordado el día de mañana”

Buenos días a todos!!!

En mi primera clase de teología nos motivaron con un fragmento de la obra que les comparto a continuación, es una lectura que anima e invita a tener una fe apasionada, a tener un verdadero gozo en la vivencia de la fe, realmente me animo mucho esta obra y me identifico mucho con todo lo que dice y me arrastra a encender mi corazón y hacer que lata con una pasión llena de alegría y amor. espero que también les guste y sobre todo les encienda para vivir una fe increíblemente apasionada:

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Hace un montón de días que me persigue una pregunta de Jean Rostand: «Los que creen en Dios, ¿piensan en él tan apasionadamente como nosotros, que no creemos, pensamos en su ausencia?».

La cuestión me ha herido porque me parece exactísima: tampoco yo he entendido jamás que se pueda creer en Dios sin sentir entusiasmo por él. Y siempre me ha aterrado esa especie de «anemia espiritual» en la que, con frecuencia, se convierte la fe.

Y la fe puede ser un terremoto, no una siesta; un volcán, no una rutina; una herida, no una costra; una pasión, no un puro asentimiento. ¿Cómo se puede creer -de veras, de veras- que Dios nos ama y no ser feliz? ¿Cómo podemos pensar en Cristo sin que el corazón nos estalle?

Me enfurece la idea de que la gente de mundo crea con más apasionamiento en las cosas del mundo que los creyentes en las cosas de la fe. ¿Por qué un cura ha de vivir su ordenación con menos pasión o menos gozo del que sienten dos enamorados? ¿Cómo puede un teólogo hablar de Dios con menos entusiasmo que el esposo de la esposa o el padre de sus hijos? ¿Por qué los creyentes gozan menos en las iglesias que los espectadores en el cine? ¿Es, acaso, que Dios es más aburrido que la televisión?

¡Qué difícil es, sin embargo, encontrar creyentes rebosantes! ¡Y qué gusto cuando alguien te habla de su fe con los ojos brillantes, saliiéndose Cristo por la boca a borbotones!

Confieso que lo que más me molesta de un sermón es que sea aburrido. Y no por razones literarias, sino porque todo el que aburre cuando habla es que no siente lo que dice. Cuando, en cambio, me encuentro con un cura que a lo mejor habla mal y dice cosas poco novedosas, pero las dice con pasión, con gozo de decir lo que predica, entonces uno respira porque yo nunca podré aceptar la fe de alguien que no es feliz con ella. Si yo fuera profesor de un seminario me preocuparía menos de que los alumnos aprendiesen a hablar bien que de que hablasen sonriendo, no con sonrisas de esas que se ensayan delante de un espejo, sino con esas sonrisas que te salen del alma porque te gusta hablar a tu gente y, sobre todo, te encanta hablarles de tu fe.

Tal vez por eso tengo yo tanto cariño a una serie de escritores a los que el gozo de ser creyentes se les escapa en cada letra: Teresa de Jesús, entre los antiguos, o Merton o Van der Meer de Walcheren, entre los actuales.

Estoy estos días releyendo el Magnificat de este último -un escritor a quien en España nadie parece conocer- y me apasiona su apasionamiento. Tanto si habla del dolor como si escribe sobre la oración, chorrea un gozo profundo que «huele» a fe. A veces casi te hace sonreír porque escribe en su ancianidad como lo haría un adolescente en las primeras cartas a su novia. Pero qué maravilla oír decir a un cristiano cosas como éstas: «La vida, cuando se vive con Dios, es arrebatadora.» «Yo sé que nunca llegaré a saciarme de la Iglesia.» «Ser cristiano es conocerlo todo, comprenderlo todo y amar a todos los hombres.» Oírle definir la muerte del ser más querido para él como «una fiesta de dolorosa alegría» o escribir que «en cuaresma predomina la alegría, porque la alegría es el rasgo característico del cristiano redimido». O explicar que «Dios, frenético de amor, se hizo hombre». O comentar así este nuestro mundo enloquecido: «Estos tiempos que nos ha tocado vivir son muy agitados; agitados de manera espléndida. Nueva vida por todas partes.»

¡Qué rabia, en cambio, los que no cesan de hablar de los sacrificios que cuesta ser cristiano, de las privaciones que impone la fe! ¿Es que puede ser un «sacrificio» amar a alguien? Ya, ya sé que con frecuencia hay que tomar la cruz; pero si la cruz no llega a resultarnos fuente de felicidad, ¿cómo podremos decir que la creemos redentora? Imaginaos que un muchacho hiciera esta declaración de amor a su novia: «Yo sé que para vivir a tu lado tendrá que sacrificar muchas cosas, renunciar a muchos de mis gustos. Estaré contigo, pero quiero que llegues a apreciar el esfuerzo que eso me cuesta y lo bueno que soy haciendo tantos sacrificios por quererte.» Supongo que no tardaría medio minuto la muchacha en mandarle al cuerno. Y ésas suelen ser las declaraciones de amor que los creyentes le hacemos a Cristo: le amamos como haciéndole un favor y sintiéndonos geniales por el hecho de estar con él un rato en lugar de estar «divirtiéndonos» en otro lado. Un dios que aburriese, un dios que fuera una carga, un dios que no saciase, ¿qué dios sería? Y un amante que no encuentra la cima de la felicidad en estar con aquel a quien ama, ¿qué tipo de amante será?

Lilí Alvarez, en su Testamento espiritual, repite muchas veces que una de las cosas más olvidadas es el «carácter esencialmente fruitivo de la religión». Es exacto: la fe tiene que ser una fuente de goce. No del goce tonto que nos produce comer un helado o ver una película buena, sino ese otro gozo más hondo del equilibrio interior, que incluso puede ser compaginable con estar pasándolo fatalmente por fuera. Porque tenemos que vivir el dogma de la encarnación de manera total, sin escamotear las heridas que la encarnación llevó consigo. Pero ¡sin olvidar que también las heridas resucitaron!

Dejadme que os lo diga: me gusta ser cristiano, me encuentro muy feliz de serlo. También muy avergonzado de serlo tan mediocremente. Pero mi mediocridad -por grande que sea- es siempre muchísimo más pequeña que la misericordia y la alegría de Dios. Sí, es cierto, todas nuestras estupideces, todos nuestros dolores empañan tan poco a Dios como las manchas al sol. El está ahí, brillante, luminoso, seguro, feliz, encima de nosotros. A su luz es siempre primavera.

Autor: José Luis Martín Descalzo | Fuente: Razones para el amor

Les mando un muy fuerte abrazo y que Dios me los bendiga a todos.

Atte: Semi. Borre

“Vive el día de hoy, como quieras ser recordado el día de mañana”

Buenos días a todos

Yo se que estuve ausente por un tiempo en mis publicaciones pero todo fue por finalizar mi etapa de filosofía la cual me exigió mucho tiempo y esfuerzo, pero gracias a Dios ya se vieron los frutos y ahora ya me graduó y continuo con mi formación ahora en Teología. por ello les comparto este vídeo que realizamos mi generación y yo como resumen de lo que fue para nosotros la etapa de filosofía, ojala y les agrade como a mi me agrado. esta es mi familia, esta es mi generación, ellos son mis hermanos…

les mando un fuertisimo abrazo a todos.

Buenos días a todos

Muchísima gente me ha preguntado por qué la Misa es aburrida, o que significa esta parte de la Misa. Estoy completamente seguro  que cuando descubramos el significado y sentido de cada parte de la Misa, cada vez que vayamos lo viviremos como una gran celebración, una fiesta donde comprobamos que Jesús sigue vivo en la Eucaristía. Por eso, quiero invitarte hoy a vivir la Eucaristía como un encuentro de amor con Cristo, quien sólo espera que tú también le ames, porque el amor sólo con amor se paga.

la secuencia de la misa

1. ENTRADA: Dios nos recibe personalmente en la Eucaristía, nos llama y nos une en comunidad con el simple y sencillo acto de la bendición.
“En el nombre del Padre”: Dios se nos presenta como papá, de él depende nuestra existencia, nos ama y se preocupa por nosotros como el mejor de los papás.
“… del Hijo”: Dios nos recuerda que por amor a nosotros se hizo hombre en Jesús, el Hijo, para hacernos hijos suyos, hermanos en Cristo y enseñarnos a vivir como hijos de Dios.  “… y del Espíritu Santo”: el Espíritu es la presencia permanente de Dios con nosotros, el fuego de su amor, que nos enseña, nos consuela y nos fortalece desde nuestro propio corazón.

2. ACTO DE CONTRICCIÓN: ¡SEÑOR TEN PIEDAD! Dios nos invita a comenzar nuestro encuentro con Él dejando en sus manos todo lo que nos aparta de su amor. Esto requiere de nosotros una actitud de humildad: reconocer que hay pensamientos, palabras y obras que obstaculizan nuestra relación con Dios, eso son los pecados. La Palabra de Dios y la enseñanza de la Iglesia nos ayudan a ver cuáles son esas situaciones; la humildad está también en dejarnos enseñar.

3. LAS LECTURAS: Limpios de corazón y en actitud de humildad podemos ahora escuchar la Palabra de Dios y dejarnos moldear por ella. Desde los tiempos antiguos del pueblo de Israel, Dios se ha manifestado al hombre por medio de la Palabra: en ella le ha mostrado su rostro, le ha enseñado a vivir, le ha dado esperanza con sus promesas, lo ha escogido y lo ha hecho su propiedad; más aún, ha despertado su fe y ha encendido la llama de su amor. En las lecturas y el salmo Dios mismo se hace presente y nos habla, despierta nuestra fe, reafirma nuestra esperanza y aviva nuestro amor; es su Palabra, mensaje de amor, que espera nuestra respuesta. Dios quiere conversar con nosotros, escuchemos primero lo que quiere decirnos para poder luego responder a su amor.

4. EL ALELUYA: Viene ahora un canto de gozo y de júbilo: “¡Aleluya! ¡Cristo vive, resucitó de entre los muertos! ¡Su victoria fue completa!”. Este canto prepara nuestro corazón para meditar la vida, obra y enseñanzas de Jesús, que vienen narradas a continuación en el Evangelio.

5. EL EVANGELIO: Es la lectura más importante de la Eucaristía, pues nos pone en contacto con la persona y la vida de Jesús. Aprendemos directamente de Él, del recuerdo de sus enseñanzas, de su vida y de sus obras. En el Evangelio Jesús nos muestra su rostro, como se lo mostró a sus discípulos y a todas las personas que lo conocieron en Galilea, donde vivió, nos habla y nos instruye personalmente. Si se lo permitimos, con su Palabra despertará nuestra fe, nos dará esperanza y encenderá nuestro amor. Por eso, antes de escuchar el Evangelio hacemos la Señal de la Cruz: sobre nuestra frente, para que el Evangelio (presencia de Jesús) santifique nuestro pensamiento y podamos comprenderlo; sobre nuestros labios, para que santifique nuestra palabra y podamos transmitirlo; y sobre nuestro corazón, para que santifique todo nuestro ser y vivamos como Cristo.

6. LA HOMILÍA: El sacerdote nos ayuda a comprender la Palabra de Dios, pues Dios mismo lo utiliza como mensajero de su amor. Él nos comparte, por su ministerio, lo que la comunidad de los creyentes (la Iglesia) ha comprendido de este mensaje y también nos transmite su experiencia personal. Dios suscita en medio de su pueblo pastores para guiarnos en nuestro camino espiritual y para explicarnos sus enseñanzas. Es Cristo mismo quien nos habla a través de quienes nos predican su Palabra.

7. LA PROFESIÓN DE FE: Una vez hemos escuchado las palabras de Jesús y reflexionado sobre ellas viene el Credo, es decir, la expresión de nuestro compromiso personal y comunitario con Dios Padre Creador, Dios Hijo Salvador y Dios Espíritu Santificador: Él se nos ha revelado en la Palabra y ha despertado nuestra fe, por eso, en el Credo profesamos la fe que nos motiva personalmente y que nos congrega en comunidad. El Credo es nuestra respuesta al amor de Dios que se nos ha manifestado primero, porque nuestra fe es la respuesta al encuentro con la persona de Cristo, que nos ha llamado, nos ha congregado y nos ha mostrado su rostro. Así como Jesús se encontraba con la gente, le predicaba el Evangelio o Buena Nueva y la gente comenzaba a creer en Él y a seguirlo, así Jesús nos muestra su rostro, nos llama,  nos habla y nos toca profundamente cada vez que leemos un trozo del Evangelio, despertando nuestra fe y moviéndonos a seguirlo. Además, el Credo precisa el contenido de nuestra fe, le da figura y rostro al Dios en quien creemos y a la Iglesia, fundada en la fe, de la cual hacemos parte.

8. LA ORACIÓN DE LOS FIELES: En el Credo hemos expresado y precisado nuestra fe personal y colectiva, por eso ahora, como comunidad de fe, nos dirigimos a Dios, elevando nuestras súplicas, pidiéndole por todas nuestras necesidades y pidiendo unos por otros. Nuestras súplicas, como nuestro acto de fe, son siempre, a la vez, personales y comunitarias.

9. EL OFERTORIO: Como Iglesia, unidos en una misma fe, en un mismo corazón, presentamos ahora la sencilla ofrenda que Dios mismo transformará en el cuerpo y la sangre de su Hijo Jesucristo. Pan y vino son fruto de nuestro trabajo personal y comunitario, y simbolizan las dimensiones más sencillas de nuestra vida diaria: nuestro trabajo, nuestro sustento y nuestra alegría. Con el pan y el vino va incluida la ofrenda de nuestra vida, de nuestro trabajo y de nuestro amor; nuestras penas, fatigas y alegrías van a ser recibidas por Dios de las manos del sacerdote y, como el pan y el vino, nuestro propio ser (cuerpo y alma) será también santificado y transformado con la presencia viva y real de Jesucristo Eucaristía. En este momento unámonos al sacerdote, entregándole a Dios nuestra vida, nuestra familia, nuestro trabajo, nuestra oración, nuestras penas y alegrías, nuestro cuerpo, nuestra alma, nuestra mente con todos sus pensamientos, nuestro corazón con todos sus sentimientos y deseos, nuestros labios y todas nuestras palabras, nuestros amigos y seres queridos, incluso los que no nos aman, en fin, toda la realidad humana material y espiritual de la que somos parte, para que toda esa realidad sea transformada por Cristo, sea santificada, sea cristificada; para que todos seamos hostias vivas, sagrarios de la presencia del Espíritu Santo; y para que el mundo entero sea un altar para la gloria de Cristo Jesús.

10.  CANTO DEL SANTO: Hemos hecho ofrenda del pan y del vino, de nosotros mismos y del mundo entero. Ahora esta ofrenda va a ser consagrada: la hostia se transformará en el cuerpo de Cristo y el vino en su Sangre. Por esa consagración, nosotros mismos seremos santificados y el mundo entero también. Nos unimos a los santos y a los ángeles, que contemplan y gozan ya del fruto de estos misterios, cantando a Dios: “Santo, santo, santo es el Señor, Dios del universo, llenos están los cielos y la tierra de su gloria. ¡Hosanna en el cielo! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Hosanna en el cielo!” El cielo (los que ya gozan de la gloria de Dios) y la tierra (los que estamos de camino hacia la gloria) cantan la santidad de Dios, pues Él es el único verdaderamente santo y fuete de toda santidad.

11. CONSAGRACIÓN: En este momento, por el ministerio (por el encargo y el don) que el sacerdote ha recibido, el pan y el vino son transformados en el cuerpo y la sangre de Cristo. El sacerdote repite las palabras que Jesús pronunció en la última cena, con las cuales Él mismo dio gracias y bendijo el pan y el vino, haciéndolos su cuerpo y su sangre, para alimentar con su propio ser a sus apóstoles, y a través de ellos y de la sucesión de sacerdotes a todos los creyentes. La Eucaristía, cuerpo y sangre de Cristo, es el mayor regalo que hemos recibido de Dios: Él se ha quedado para siempre con nosotros en la persona de Cristo, Él mismo toma nuestra realidad y la transforma en su propio ser, para alimentar nuestra vida de fe. Sin este alimento espiritual, es decir, sin la comunión real con su cuerpo y su sangre, nuestra vida de fe sería árida y estéril, pura imitación exterior de Cristo, por nuestras propias fuerzas. Pero como Él nos alimenta con su propia vida en la Eucaristía, podemos vivir como Él, ser como Él, porque Él mismo, desde nuestro interior nos va transformando, nos va consagrando, va haciendo de nuestra vida una constante Eucaristía, sólo si nosotros le entregamos nuestro corazón y dejamos que su Espíritu actúe en nosotros.

12. EL PADRENUESTRO: Cristo se ha hecho presente en medio de nosotros, por él hemos sido hechos todos hermanos en el Espíritu, hijos de un mismo Padre. Por eso, ahora, juntos, podemos orar en compañía de Jesús al Padre, como el mismo Jesús nos enseñó. En este momento, oramos con Jesús, presente realmente, la oración al Padre: estamos unidos en oración Jesús, el Hijo Único, y nosotros, los hijos adoptivos.

13. CORDERO DE DIOS-MOMENTO DE LA PAZ: Reconocemos ahora que Jesús ha ofrecido su vida al Padre por nosotros en la Cruz, Él es el sacrificio vivo y santo que nos ha reconciliado para siempre con Dios. Por Él nos ha llegado la paz verdadera: la que da Dios y no la que da el mundo. La paz de Dios es la salvación eterna, el perdón de los pecados, el amor que es capaz de entregarse a sí mismo en sacrificio por aquellos que  ama. La paz del mundo es la ausencia de conflicto que le permite a cada uno vivir según sus deseos. La paz de Cristo nos saca de nosotros mismos y nos pone al servicio de los otros, mientras que la paz del mundo nos sumerge en nuestro propio egoísmo, en nuestros gustos y rutinas.

14. LA COMUNIÓN: Este momento es absolutamente maravilloso, recibimos a Jesús en la Eucaristía, su cuerpo, su sangre, su alma y su divinidad. Dios viene a vivir en nosotros como en su propia casa, viene a transformarnos y a fortalecernos desde nuestro interior. Como María en el momento en que recibió del Espíritu a Jesús en sus entrañas, así nosotros, en la comunión, quedamos fecundados por el Espíritu de Dios: realmente llevamos en nosotros a Cristo. Dios hace de su amor un acto: se nos entrega todo entero en la forma más sencilla y humilde (un trocito de pan) para que lo podamos recibir.

15. ACCIÓN DE GRACIAS: Después de un regalo tan grande ¿qué podemos hacer? Sólo abrir nuestros labios y nuestro corazón al agradecimiento. Tomar conciencia de lo que hemos recibido y hacer de nuestra vida acción de gracias, es decir, reflejo del amor de Dios que hemos recibido en Jesús Eucaristía. Él nos ha tocado, nos ha besado con su amor y sólo nos queda hacer de nuestra vida beso, caricia de amor a Jesús, mostrando su rostro en medio de nuestros hermanos. Agradecer a Dios significa vivir como vivió Jesús: sirviendo, amando, sanando, ayudando, enseñando, perdonando, entregando su vida por todos, sin excepción. Misión difícil, casi imposible, pero no estamos solos, Cristo vive en nosotros y lo que es imposible para los hombres es posible para Dios. La palabra misma dice lo que tenemos que hacer: Eucaristía viene del griego y significa acción de gracias.

16. BENDICIÓN FINAL: Con el encargo de dejar vivir en nosotros a Cristo y transmitirlo a los que nos rodean en acciones concretas de amor y servicio, somos enviados al mundo con la bendición de Dios, para que nuestra tarea sea efectiva y demos fruto abundante. Recibimos a Cristo Eucaristía para compartirlo con los que nos rodean. Hemos sido bendecidos para que seamos bendición para los demás; hemos entrado a la Eucaristía como harina y agua, y Dios ha hecho un pan que ha consagrado para sí. Ahora somos hostias consagradas: llevamos en nosotros la presencia de Jesús y tenemos la misión de reflejarla y transmitirla a los demás, para que todos seamos transformados. La palabra Misa lo resume todo: viene del latín y significa envío, es decir, los que recibimos a Jesús somos enviados a darle a conocer. El fruto de la Eucaristía es que todos seamos misioneros, es decir, que llevemos a Jesús a los demás.

Les mando un muy fuerte abrazo y que Dios me los bendiga a todos.

Atte: Semi. Borre

“Vive el día de hoy, como quieras ser recordado el día de mañana”

A continuación les presento uno de los vídeos más creativos y divertidos sobre la importancia de la misa en la vida del cristiano, espero que lo disfruten y sobre todo que lo tomen en cuenta para aplicar en sus vidas…

Les mando un muy fuerte abrazo y que Dios me los bendiga a todos.

Atte: Semi. Borre

“Vive el día de hoy, como quieras ser recordado el día de mañana”

confesionBuenos Días a todos!!!

Ahora que estamos en cuaresma es el tiempo ideal para confesarse, y es común recibir muchas preguntas o dudas sobre cómo confesarse, es por eso que les comparto de una manera muy, pero muy práctica y concisa la manera de confesarse con un Sacerdote:

Advierto que esto es solo un posible esquema para la Confesión ya que puede variar.

El Sacerdote dice “Ave María Purísima”.

El Penitente dice “Sin pecado concebida”, y se santigua.

Y puede continuar diciendo:

“El Señor esté en tu corazón para que te puedas arrepentir y confesar humildemente tus pecados”. Puede decir el Sacerdote.

Y a continuación el Penitente, se acusa de sus pecados.

Luego el confesor da los consejos oportunos al penitente, le impone la penitencia e invita a manifestar su contrición, diciendo, por ejemplo:

“Jesús, Hijo de Dios, ten compasión de mi que soy un pecador”.

El sacerdote absuelve al penitente mientras dice:

“Dios, Padre misericordioso, que reconcilió consigo al mundo por la Muerte y la resurrección de su Hijo y derramó el Espíritu Santo para la remisión de los pecados, te conceda, por el misterio de la Iglesia, el perdón y la paz.

Y YO TE ABSUELVO DE TUS PECADOS EN EL NOMBRE DEL PADRE Y DEL HIJO, + Y DEL ESPÍRITU SANTO”.

“Amén”, responde el Penitente.

“Vete en paz”, concluye el Sacerdote.

El tiempo de cuaresma es el momento oportuno para buscar la conversión de nuestras vidas y comenzar de nuevo, ser mejores personas y qué mejor que con la ayuda del Sacramento de la confesión para comenzar fortalecidos con la gracias de Dios que nunca nos abandona y nos anima a resucitar junto con ÉL como hombres nuevos.

Les mando un muy fuerte abrazo y que Dios me los bendiga a todos.

Atte: Semi. Borre

“Vive el día de hoy, como quieras ser recordado el día de mañana”